30 de abril de 2018

MEDITACIÓN (V). JON KABAT-ZINN.

El día 19 de junio de 2018, previo al 5º Congreso Internacional de Mindfulness que va a celebrarse en Zaragoza del 20 al 23, tendrá lugar un retiro dirigido por Jon Kabat-Zinn. Las plazas son limitadas, 250 personas, su precio es de 200 € y para inscribirse es necesario estar inscrito en el Congreso. El retiro es de 9 de la mañana a 6 de la tarde, con un descanso de una hora para comer (la comida hay que llevársela de casa).
250 personas x 200 € = 50.000 € en 8 horas. No está nada mal.

Seguramente el retiro consistirá en unas cuantas meditaciones guiadas por Jon Kabat-Zinn, como la del audio que comparto a continuación y como otras dos que compartí anteriormente en el blog en la entrada titulada MEDITACIÓN (IV). JON KABAT-ZINN.

Lo único que, de hecho, debo hacer para oír de verdad es desaparecer. Mi “yo” está de más porque, para escuchar, no es necesario “yo” alguno que busque o escuche los sonidos.
¿Puedo quitarme de en medio y escuchar simplemente, dejando que los sonidos lleguen a mi oído y permanezcan en él, suspendidos en el aire, en el instante, sin realizar esfuerzo alguno y sin adorno de ningún tipo?
Más allá de los pensamientos que la ocultan, yace la experiencia del sonido puro “anterior al pensamiento”, la experiencia de simplemente escuchar, sin separación alguna entre quien escucha y lo que se escucha. Ahí sólo hay escucha, escucha, escucha…
No hay nadie escuchando, ni sonido alguno “fuera de aquí”. No hay pájaros, camiones, aviones ni sirenas; lo único que hay son sonidos y el silencio que los separa.
Esta conciencia se asemeja a un espejo sonoro que reflejase todos los sonidos que aparecen ante él, sin opinión ni prejuicio alguno, una conciencia abierta y vacía.
Jon Kabat-Zinn



Jon Kabat-Zinn. Audio en español. Atención Plena en sonidos y pensamientos:





16 de abril de 2018

LEONARD COHEN (IV). YENDO A CASA. WAINE LIQUORMAN.


En 1997, un hombre comenzó a asistir a las charlas que impartía en mi casa sobre Advaita (no dualismo). Primero guardó silencio, pero después de algunas visitas comenzó a hacer preguntas. Se destacó porque tenía la costumbre de dejar billetes de  100 $ en la canasta de donaciones y porque estaba completamente triste. De hecho, le comenté a mi esposa: "¡Creo que ese tipo es la persona más triste que he conocido!".
Finalmente, alguien me dijo que era un músico llamado Leonard Cohen y que acababa de vivir en un Monasterio Zen en las montañas. Recordé que él había tenido una canción exitosa, Suzanne, unos 20 años antes, aunque en mi ignorancia musical no sabía que había hecho algo notable desde entonces.
Vino algo regularmente durante aproximadamente un año, tiempo durante el cual hablamos de su incapacidad para reconciliar todo el dolor y la fealdad que veía en el mundo (y obviamente lo sentía tan profundamente) con el principio de que todo era "la voluntad de Dios" y formaba parte de una complejidad infinita. Luchó con la sensación de que las cosas no deberían ser como eran... que el Universo estaba fuera de lugar de alguna manera. 

En 1998, me preguntó si podía viajar conmigo a la India durante mi visita anual para estar con mi gurú, Ramesh Balsekar. Me demoré pero dije que lo encontraría allí. Llegó a Mumbai un día antes que yo y cuando le pregunté cómo le estaba yendo como visitante por primera vez a un lugar que puede ser abrumador, dijo: "¡Me encanta este lugar, amigo! ¡Me recuerda mi mente!" Cuando volví a preguntarle unos días después si todavía le gustaba la India, dijo: "Sí, este lugar es genial, amigo, pero es la gente, el hombre, es la gente... les das un poco de dinero y ellos TE AMO, hombre, ¡te amo! 
Waine Liquorman

Leonard formó una relación profunda y resonante con Ramesh y su Enseñanza de Advaita y en los años siguientes regresó a menudo y su comprensión se hizo más profunda. Se volvió más ligero. Aunque todavía era profundamente sensible al dolor de la vida, su sufrimiento (lo que él llamó “mi dolor”) se redujo. Sus demonios no desaparecieron, pero pareció llegar a la paz con ellos. Su música y letra cambiaron a medida que su sufrimiento personal disminuía. 

En 2012 escribió una canción, Going Home, que captura bellamente la esencia de su profundo reconocimiento de sí mismo en relación con "Dios" y su propio lugar en la vida. Para mí, es un himno para la enseñanza viviente de Advaita. 

No tomo el más mínimo crédito por las ideas de Leonard (o cualquier otra cosa para el caso). Yo fui uno de los muchos escalones en su viaje. Tuve la bendición de haber podido caminar con él un tiempo, de haberlo conocido y haberlo observado mientras crecía y florecía. 
Era un hombre generoso y amable. Un verdadero hombre amable. Él y su extraordinario talento son profundamente extrañados. Sin embargo, su espíritu perdura en los recuerdos de aquellos que lo conocieron y en los corazones de todos nosotros que seguimos leyendo sus palabras y escuchando su música. 
Waine Liquorman

Wayne Liquorman reading Leonard Cohen:

Going Home - Leonard Cohen (subtítulos en español):

Así dice el estribillo de  GOING HOME,  de Leonard Cohen, de la que habla Waine Liquorman, sin lugar a dudas una de sus mejores canciones:

Yendo a casa sin mi tristeza.
Yendo a casa algún momento mañana.
Yendo a casa donde se está mejor que antes.
Yendo a casa sin mi angustia.
Yendo a casa detrás de bastidores.
Yendo a casa sin el disfraz que usaba.

Leonard Cohen. Going home. Dublín. 12-9-2012. 


2 de abril de 2018

ECKHART TOLLE Y EL DINERO.

Hace años le hicieron a Eckhart Tolle una entrevista titulada “La simple verdad”. Estaba en youtube pero, de un tiempo a esta parte, por derechos de autor se han retirado casi todos sus vídeos. Sobre este tema me surge una pregunta: Cuando “El silencio habla” (título de uno de los libros de Eckhart Tolle), ¿a quién pertenecen los derechos de autor? Yo creo que la respuesta es evidente: al silencio. Con la fina ironía espiritual que caracteriza a Eckhart Tolle, no me extrañaría que a él también le resultara esto bastante gracioso. Lo que ya no sé si obraría en consecuencia.

En un determinado momento de la entrevista la entrevistadora le pregunta: Usted ha vendido millones de copias por todo el mundo, se ha vuelto famoso y millonario. ¿Cómo maneja usted todo esto?

Eckhart Tolle: No soy muy bueno manejando las cosas externas como el dinero. Básicamente diría que ello no ha producido mucha diferencia en mi vida y yo realmente no le he puesto mucha atención. Mucha de mi atención está absorbida por enseñar, contestar preguntas, etc. Vivo en unos ambientes más espaciosos ahora que antes. Eso es quizá todo. En verdad, eso no ha causado mucha diferencia. Estoy poco consciente de ello. Durante la mayor parte de mi vida, viví con muy poco dinero, hasta el punto de que la gente diría que viví por debajo de la línea de la pobreza. Aún así, nunca me sentí pobre. Siempre sentí que tenía lo suficiente y ahora no me siento más lleno de riqueza de lo que me sentía antes. Es exactamente el mismo sentimiento. Es una cosa muy abstracta. Hay mayor riqueza en mi vida en la dimensión exterior. Eso es muy abstracto. Me gusta salir, visitar tiendas y mirar cosas pero rara vez siento el impulso de querer adquirir un objeto hermoso y continúo mi camino. No sabía qué comprar con él. Existe la posibilidad de que pudiera colaborar para que un centro espiritual tomara forma. Si eso se llega a suceder, algo del dinero del libro será destinado a eso. 

Eckhart Tolle ha creado una Fundación que lleva su nombre, cuyo propósito es llevar sus enseñanzas a comunidades y segmentos de población que hasta ahora tenían poco o ningún acceso a ellas, como la población carcelaria, educadores y estudiantes, centros para personas mayores y hospitales. En su web se piden donaciones con este fin.

La frase “No soy muy bueno manejando las cosas externas como el dinero” la repite dos veces en la entrevista. Y lo que se puede deducir de ella es que Eckhart Tolle ha delegado en un representante todos los asuntos que tienen que ver con, lo que él llama,  las cosas externas, es decir: los derechos de autor de sus libros y vídeos, su página web, su TV, la programación de sus charlas, etc. Esto explicaría muchas cosas, aunque no todas. En cualquier caso, a mí me atrae especialmente el Eckhart Tolle de los viejos tiempos, en los que escribió sus libros, de los que habla en la entrevista: No tenía casa propia. Me dejé llevar de aquí para allá. Me pasaba el día sentado. Cuando hacía un día cálido, en los bancos de los parques y deambulaba por Londres. Estaba tan inmerso en la paz, en el arrobamiento de experimentar sencillamente el ser, el sencillo sentimiento de la bondad de la vida a cada momento, que perdí completamente cualquier interés en el futuro. No tenía ninguna ambición.

Eckhart Tolle. Entrevista. La simple verdad: