lunes, 12 de febrero de 2018

EL SILENCIO EN LA ERA DEL RUIDO. ERLING KAGGE. EXPLORADOR.

Me atrae que alguien haya descubierto el Silencio en la Antártida, en una inmensidad de nieve y hielo a 50º bajo cero. Que hable de ese Silencio como algo natural, sin añadir ninguna connotación religiosa ni utilizar el vocabulario espiritual al huso. Y que haya encontrado después ese mismo Silencio en su vida cotidiana. Por todo esto me ha resultado muy interesante su libro "El silencio en la era del ruido". Menos mal que no es indispensable llevar a cabo aventuras tan extremas para descubrir lo mismo que Erling Kagge. 

Kagge es uno de los exploradores polares noruegos con mayor fama. Es la primera persona en completar el "desafío de los tres polos" al llegar al polo Norte, al polo Sur y a la cima del Monte Everest. Además Kagge fue la primera persona en caminar solo hasta el polo Sur. También se embarcó en un velero en una travesía de diez meses.
En 1990, Erling Kagge y Børge Ousland fueron los primeros hombres en llegar hasta el polo norte sin apoyo exterior. La expedición alcanzó el polo norte al cabo de 58 días. Viajaron aproximadamente unos 800 km en esquíes arrastrando sus vituallas en un trineo.
En 1992–93, Kagge completó la primera expedición sin apoyo al polo Sur, recorriendo 1310 km en 52 días. ​
En 1994, Kagge hizo cumbre en el Monte Everest, convirtiéndose en la primera persona en completar el "Desafío de los tres polos".
Luego de su récord en alcanzar los tres polos, Kagge concurrió a la Universidad de Cambridge para cursar estudios de filosofía. En 1996, fundó en Oslo la casa editorial, Kagge Forlag, la cual rápidamente creció hasta convertirse en una de las compañías editoras más exitosas de Noruega. 


De todos los lugares en los que he estado, la Antártida es el más silencioso. Fui en solitario al Polo Sur, y en la monotonía de aquel paisaje inmenso no había ningún sonido humano aparte de los que yo mismo producía. En medio del hielo, en lo más remoto de aquella nada ingente y blanca, lo único que podía oír y sentir era aquel silencio.
A lo largo de cincuenta días con sus noches no tuve contacto ni por radio ni por internet, ni vi a ningún ser vivo. Me limitaba a caminar hacia el sur día tras día.
Cada vez que tomaba un descanso y no soplaba el viento, sentía un silencio ensordecedor. Cuando se ha calmado el viento, incluso la nieve guarda silencio. El futuro carecía ya de importancia, el pasado no me preocupaba; de pronto, estaba presente en mi propia vida.
Me sentía como una prolongación de mi entorno.
El silencio se me metió dentro. La Antártida es el desierto más grande del mundo, compuesto de agua. No hay ningún lugar donde esconderse. Las pequeñas mentiras cotidianas y las medias verdades que contamos en la civilización resultan totalmente absurdas en la distancia.
Podría pensarse que me estuve dedicando a la meditación: no fue así. En ocasiones el frío (50º bajo cero) y el viento se apoderaban de mí agarrándome como unos alicates helados. Lloraba de frío.

Erling Kagge.


2 comentarios:

  1. Qué hermoso. Ese encontrarse en el silencio que guarda la nieve, como una prolongación de esa misma blancura.

    Muchas gracias José Luis. Me ha gustado esta entrevista, por si te interesa:

    http://www.bbc.com/mundo/noticias-42612456

    Un abrazo

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