17 de diciembre de 2018

LOS MEJORES LIBROS DE ESPIRITUALIDAD QUE HE LEÍDO


He elaborado esta lista con los libros de espiritualidad que he leído que más me han llegado. Bastantes de ellos los he comentado con anterioridad en otras entradas del blog. Os animo a leerlos. A mí me han aportado mucho. Espero que a vosotros también os resulten esclarecedores.

Un nuevo mundo ahora. Eckhart Tolle.
Para mí, el mejor de los tres libros que ha publicado Eckhart Tolle. Hace años, Oprah, la presentadora de TV más famosa de Estados Unidos, le invitó a su programa, pero no solo a uno, sino a diez programas, uno por cada capítulo de este libro. A partir de entonces Eckhart Tolle se hizo mundialmente conocido. A quien desee leer este libro yo le recomiendo que lea el primer capítulo y después vea el programa uno de Oprah. Y así sucesivamente. Ezekiel, administrador del grupo de facebook “Conectando con el ahora”, lo dobló al español. Gracias, Ezekiel, por esa gran labor que llevaste a cabo.
En  la edición en inglés el libro se titula “Una nueva tierra”.




Meditación auténtica. Adyashanti.









Lo que es. Tony Parsons.






San Juan de la Cruz. Gerald Brenan.









El leopardo de las nieves. Peter Matthiessen.







Por qué Bodhidharma vino de occidente. Ama Samy.









Ya estás despierto. Nathan Gill.









A las puertas del infierno: el viaje de un soldado desde la guerra a la Paz. Claude Anshin Thomas.




Yo soy eso. Nisardatta Maharaj.










En tu centro: El Enneagrama. Maite Melendo.









El espejo vacío. Janwillem van de Wetering.








Mooji. El latido de lo Absoluto.









El viento comenzó a mecer la hierba. Emily Dickinson.









Más allá del despertar. Jeff Foster.










El maestro del monte frío. Han Shan.








Gracia y coraje. Ken Willber.








El río del Dragón de nueve cabezas. Peter Matthiessen.









Hacia la paz interior. Thich Nhat Hanh.










El zen de la calle. Issan Dorsey.









Perfecta, brillante quietud. David Carse.









El placer de contemplar. Joaquín Araujo.








Conversaciones con Ramana Maharshi.








Tao te ching. Lao tzu.










Luz del Alma. Rumi.









Los vagabundos del dharma. Jack Kerouac.






Ademas de estos 24 libros, también quería recomendaros los dos libros que he publicado en AMAZON, que también tratan de espiritualidad:
Haiku. DIARIO DE MOMENTOS (1980-2017) en Amazon:

EL JARDÍN INTERIOR. AMAZON.
Es una novela corta y trata de muchas cosas que a mí me interesan, como el eneagrama, la práctica de la meditación, el discernimiento, la montaña, la atención plena, y hasta hay un poco de cocina. Tiene también muchas referencias y sugerencias a la cultura tradicional japonesa, especialmente al haiku. Pero como indica su título, trata de jardines, sobre todo interiores.

Si no tienes ebook, puedes descargar en AMAZON la aplicación de lectura Kindle gratuita para leer libros digitales en tu tablet, ordenador o smartphone.


10 de diciembre de 2018

YO SOY. NISARDAGATTA MAHARAJ.


El “yo soy” es cierto. El “yo soy esto” no.
Para saber lo que usted es, primero debe investigar y conocer lo que usted no es.

Nuestra actitud usual es de “yo soy esto”. Separe consistente y perseverantemente el “yo soy” de “esto” o “eso”, y trate de sentir lo que significa ser, sólo ser, sin ser “esto” o “eso”.

“Yo soy” es el Ser impersonal. “Yo soy esto” es la persona.

La sensación de “yo soy” está siempre con usted, sólo que usted le ha adjuntado todo tipo de cosas –cuerpo, sensaciones, pensamientos, ideas, posesiones, etc.- Todas esas auto-identificaciones son extraviatorias. Debido a ellas usted se toma por lo que usted no es.
Lo que usted es no puede ser descrito, excepto como negación total. Todo lo que usted puede decir es: “yo no soy esto, yo no soy eso”, usted no puede decir a sabiendas “esto es lo que yo soy”. Eso es una insensatez.

Una vez que usted está convencido de que usted no puede decir verdaderamente nada sobre usted mismo excepto “yo soy”, y de que  nada puede ser señalado, puede ser usted mismo, la necesidad del “yo soy” ha terminado. Todo lo que usted necesita es deshacerse de la tendencia a definirse a usted mismo.

El pasado y el futuro están solo en la mente –yo soy ahora.

El pensamiento “yo soy” es el paño de pulir. Úselo.

En mi mundo siempre hace buen tiempo. No hay noche, ni día, ni calor ni frío. Allí no me acosan ni inquietudes ni pesadumbres. Mi mente está libre de pensamientos, pues no hay ningún deseo que esclavice.
Su mundo es transitorio, cambiante. Mi mundo es perfecto, sin cambio. Usted puede decirme lo que le agrada a usted de su mundo, yo le escucharé cuidadosamente, incluso con interés, sin embargo no olvidaré un solo momento que su mundo no es, que usted está soñando.
En mi mundo nada acontece. Es un mundo no verbal. En su mundo lo no hablado no tiene ninguna existencia. En el mío las palabras y sus contenidos no tienen ningún ser. En su mundo nada permanece, en el mío nada cambia. Mi mundo es real, mientras que el suyo está hecho de sueños.
La conversación está en su mundo. En el mío hay silencio eterno. Mi silencio canta, mi vacuidad está llena, yo no carezco de nada. Usted no puede conocer mi mundo hasta que usted esté allí.

Yo soy nada, y la nada no tiene miedo de nada.

Yo soy libre de toda descripción e identificación. Oiga usted lo que oiga, vea usted lo que vea, piense usted lo que piense, yo no soy eso.

Nisargadatta Satsang (subtitulado en español):


3 de diciembre de 2018

SÓLO CAMINAR. FÉLIX ARCE.


No me resisto a compartir algunos haikus y otro haibun de RECOGIDO EN EL AGUA, el libro de Félix Arce al que hace poco dediqué una entrada del blog, y a seguir recomendando su lectura.

caminar sin más,
en la mochila espigas
que arrastró el viento


de vuelta a casa,
apoyadas junto al puente
dos varas de avellano


suave llovizna,
atravesando el camino
el olor de los cedros.


al salir del albergue
un sol que no calienta
lo ilumina todo


surge en la niebla
y en ella se deshace,
el peregrino


sólo caminar,
junto al perro sin dueño 
entre las viñas


MITORI KANNON-DO

“Sólo dos cosas puedo hacer: caminar y componer poemas”.
Santôka Taneda.

Componer haiku y caminar sobre sus propios pies por los caminos, por el camino, hacia la verde profundidad de las montañas.                                                          

Sus pies.    

Caminaron sobre estas mismas escaleras los pies de Santôka, hace ahora justamente ochenta años, en Mitori Kannon-do, el templo zen al que se retiró durante más de una año y medio, aquí, en la prefectura de Kumamoto.

Y mis pies.

También mis pies recorriendo mi propia estupidez hasta el final. Caminar, sólo caminar, sin saber por qué.

Aquí, donde la quietud sigue estando tan quieta, y la soledad tan sola. Asciendo las escaleras que ascendiste, bordeadas de imágenes budistas, Kannon, Jizô… y sauces, arces, bambú… y la brisa, la brisa que no deja de soplar, que va donde quiere.

Toco la cuerda de paja de arroz que circunda un cedro magnífico que apunta al cielo, recto, silenciosos. Levanto la mirada y el cielo es apenas una insinuación azul que se mueve en la brisa de mayo. La brisa que mueve las hojas, que las arrastra al vacío y caen, caen dando vueltas, brillando a veces. Brillando un instante.

Toco la corteza del árbol divinizado por el shinto y mis dedos recorren su pureza natural que apunta al cielo vacío.

Sigo ascendiendo la montaña. Pequeños santuarios sintoístas, árboles, estatuas de piedra cubiertas de musgo, y las hojas muertas sobre el camino, sobre las piedras…

Pienso en Santôka. Pienso en unos pies descalzos tocando la terrible pureza de este lugar. El viento arrecia y arranca las hojas de los árboles. Suenan en el aire, crujen, como agua lejana que se rompe contra las rocas. Y caen sobre los peldaños de piedra que ascienden, caen las hojas sobre las hojas muertas, caen sobre mí. Me detengo y miro las hojas que vuelan arrastradas por el viento. Las hojas que nunca dejan de caer sobre la tierra.

Intento recordar un haiku de Santôka pero de mi mente han caído todas las palabras.

Aquí. En mis manos vacías sobre las que caen las hojas, a miles de kilómetros de mi hogar, siento por un instante la brillante desnudez de las cosas. Y mi alma, tan quieta, tan solitaria, sólo puede callar.

Qué vacío, qué hermosamente árido es el verdor que me rodea. Tan profundo. Aquí, en la cima ardiente de esta montaña, siguiendo la desnudez de un monje desnudo, contemplo ahora las hojas muertas que brillan y las imágenes de la compasión, que crecen y florecen junto a los árboles.

Tú, tú que tocaste esta brisa que me toca, tú que contemplaste este cielo que me contempla, tan vacío. ¿También tú, descalzo sobre el camino, sentiste por un instante, brillante, morir arrastrado por el viento? ¿También tú, con las manos vacías, sentiste cada atardecer cómo tu vida fluía entre tus dedos? Y caía… Caía sobre la tierra…

Arriba, en lo alto de la montaña. El templo de madera aguarda silencioso. Me acerco despacio. Contemplo las imágenes, las vigas, la madera oscura. Quieto, en completa soledad, junto las manos y bajo la mirada. Escucho.

Y el viento… el viento sigue soplando…

cae la tarde...
algunas nubes transparentan
el verdor de la montaña

Se puede adquirir el libro en la página web de la editorial: