lunes, 27 de marzo de 2017

PASEOS CONSCIENTES (V). CRÓNICAS.

Paseos Conscientes es una propuesta de Ezekiel, administrador del grupo de facebook “Conectando con el Ahora. Eckhart Tolle en español”. Esta es la crónica de cinco personas del grupo de facebook “Paseos conscientes en Zaragoza, España” que han participado en varios paseos que hemos hecho últimamente:

Arboleda Macanaz
Caminar, poner un pié tras otro, y otro paso más, sin nada que hacer, y avanzando, mi mente se libera de pensamientos. A través del esfuerzo continuo y automático de mi cuerpo, mi mente recupera su disponibilidad.
Aparecen árboles de nudosas ramas; unas emulando un corazón, otras de incipientes y nuevos brotes; algunos troncos resquebrajados, otros desean besar la tierra, dejando espacio para cedernos el paso bajo sus ramas; otros, haciéndonos creer que tienen ojos, en un gesto de complicidad, a nuestro servicio. Muy cerca, florecillas de suaves pétalos blancos nos anuncian la proximidad de otra estación, junto a multitud de tréboles.
Durante el paseo, mi mente descansa; deslizo la mirada desde los patos sobre el lago hasta los setos y los árboles cercanos y lejanos, sin detenerme en ninguno; sin retener más que una forma, una expresión; mi mente manifiesta profunda armonía interior, y mis facultades colaboran juntas para dar forma libremente al espectáculo visual que ofrece la Naturaleza con diversidad de formas, sonidos, colores y olores.
La alegría al observar caballos que trotan junto a jinetes que gozan de su compañía; la risa de unos niños jugando con los patos y disfrutando de su "presencia", me produce dicha al fijar mi atención en el AHORA. Charo.
Margen dcha. del Ebro



Pisando levemente el verde bajo mis pies, en compañía de la paz y del silencio, sin albergar otra meta o propósito que establecerme en mi propia conciencia, sintiendo como cada paso me acerca más a ella...
Agradezco poder experimentar tan singulares momentos.                    Manuela 





Desembocadura del Gállego

Y qué podemos pensar sobre la vida al observar la generosidad de la naturaleza a nuestro paso. Cómo pensar que “nada" (en el sentido de aniquilación) queda, cuando dejamos los ropajes inciertos que nos envuelven. Ropajes que nos momifican, que nos aprisionan, que nos engullen, que no nos dejan Ser, como simplemente es, una hoja pendida en el tronco de un árbol caído, como Es, el sonido de una rama bajo mi endeble e incierta pisada. Si la naturaleza tiene un terrible "horror vacui" y todo lo llena de vida y esplendor, la consciencia llena de formas la existencia. Y así sé que nada vacío quedará cuando mi forma abandone este mundo. Todo mi ser nutrirá a la naturaleza, al igual que su belleza, nutre cada célula de mi cuerpo, cada hálito de mi ser.
Irene

Soto Parque del Agua

Me adentro en el soto
caminando lentamente, en silencio,
con cuidado de no hacer ruido,
procurando no perturbar
la quietud invernal de los árboles.
Y, paso a paso, su quietud
me acoge, me impregna,
me saca de mi letargo mental.
Todo es más simple, liviano,
transparente y hermoso AHORA.
José Luis
Arboleda Macanaz





La verdad es que he sentido bastante silencio interior....humm...sí, una sensación de paz bastante maja....sin pensamientos o con menos pensamientos, mejor dicho....Se da uno cuenta de la cantidad de energía que se ahorra al estar uno donde está su cuerpo. Y también se comprueba que la sensación de agradable quietud está siempre en uno....siempre. Es algo precioso entre otras cosas por su sencillez.            María Victoria.

domingo, 12 de marzo de 2017

SUBIDONES ESPIRITUALES (III). JEFF FOSTER.

Muy pronto, todas esas preciosas percepciones espirituales se olvidan. Por muy despiertos o espiritualmente evolucionados que creamos estar, por mucho que mostremos la imagen de “no tener un yo”, o de ser “nadie”, o de estar “más allá de lo personal”, nos enredamos en las olas de la vida, lo admitamos o no. Es como haber estado despiertos y haber perdido luego ese despertar. Tocamos el cielo, y luego caímos de él. De esto pueden derivarse mucho conflicto y mucho sufrimiento: una vez que has tocado el cielo, la vida puede ser un infierno. Y muchas veces ese sufrimiento es más difícil que admitir que nunca, ahora que la imagen de sí mismo que uno pasea es la de “el que ha experimentado el despertar” o, peor todavía, la de “el maestro iluminado”.
Si de verdad queremos poner fin al sufrimiento, debemos ir más allá de los estados y las experiencias pasajeros, más allá de las cimas espirituales, y descubrir algo que no sea efímero. Algo que esté siempre presente. Algo que está aquí ahora mismo, pero que al parecer siempre ignoramos, empeñados en saborear experiencias futuras y añorantes de retornar a las glorias pasadas.
La más profunda aceptación. Jeff Foster.


Jeff Foster. ¿Es la espiritualidad una manera de evitar el sufrimiento? https://www.youtube.com/watch?v=Q9sAXBJYNVo