lunes, 21 de marzo de 2016

EL PLACER DE CONTEMPLAR. JOAQUÍN ARAÚJO.

Me ha gustado este libro, hecho sobre todo de aforismos y algunos haikus surgidos de la contemplación de la naturaleza. Está muy en la onda de otras entradas del blog tituladas PASEOS CONSCIENTES.

Joaquín Araújo es naturalista, campesino, ganadero ecológico y militante ecologista desde hace 47 años. Es también escritor, autor de numerosos libros, conferenciante y divulgador de temas ecológicos. Además de director, realizador, guionista y presentador de series de TV y documentales de cine. Entre otros premios, le ha sido concedido el Premio Global 500 de la ONU. Colabora en varios programas de radio en RNE.


Lo que funda tu mirada fundó la vida.

Somos los ojos por los que se mira a sí misma la Natura.

A la fiesta de la contemplación no hay nadie que no esté invitado.

A veces, sin que apenas te percates, consigues llegar a ser leve y liso como la piel del aire; como las olas de la luz, como las cuevas del agua.

Lo circundante acude como certeza cuando llamas sin palabras al paisaje.

La delicadeza con la que te acaricia el paisaje.

El bosque te tiende la mejor emboscada, la de diluirte en sus abrazos y convertirte, claro, en otro emboscado.

Hay otros placeres, pero el de contemplar es el más largo y acoge todos los sentidos al mismo tiempo.

La contemplación te despeja despojándote de tanto yo y tanto nosotros.

Disolver es una de las destrezas de la contemplación. Disuelve egos, distancias, ruidos, insignificancias, todas…

Poco o nada más íntimo que incluirte en lo absolutamente abierto.

Solo con la soledad y tan acompañado.

Ahí afuera a menudo callar es llamar, por fin, a las cosas por su nombre.

Ese día que olí el silencio.

Se nos quiere olvidar que estamos dentro de lo que está fuera.

Cuando te mereces un panorama este te lo agradece disolviéndote. Al final queda muy poco de ti en ti y mucho en lo demás.

Contemplar, a menudo, es darle forma a tu fondo.

A veces, ahí fuera, te das de bruces con el origen y lo reconoces.

Poco, o nada, resulta más apasionante que la no acción, que este ser inocente contemplando.

Nos contemplamos
tibio sol del otoño.
Respira el aire.

Joaquín Araujo, un escritor emboscado. Palabras para fertilizar la tierra:


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