lunes, 11 de enero de 2016

LEONARD COHEN, MONJE ZEN (II).

En 1999, Leonard Cohen, tras cinco años de reclusión, decidió dejar el monasterio.
“Siempre había tenido muchas versiones de mí mismo (¿contradicciones?) en las que utilicé la religión como apoyo. Hubo un momento en que pensé que podía iluminar mi mundo y el de los que me rodean, que podía tomar el camino de Bodhisattva, que es el camino de ayuda a los demás. Pensé que podía, pero no pude. El camino espiritual es un mundo en el que hombres mucho más fuertes que yo, mucho más valientes, más nobles y generosos, se han quedado hechos trizas. Yo no soy un hombre espiritual. Una vez que empiezas a tratar con material espiritual, te haces papilla”.
Sasaki Roshi
Seguramente, Leonard Cohen también experimentó la cara b de su maestro zen (de la que he escrito en este blog en cinco entradas con el título MAESTROS ZEN: MITOS Y REALIDAD). Ya en 1997, mientras Cohen vivía en el monasterio, se extendió entre los monjes y practicantes del Mount Baldy Zen Center que Sasaki Roshi tenía una conducta sexual inapropiada (dicho finamente) con sus discípulas. Sasaki tenía entonces nada menos que 90 años. ¡Increíble! El venerable anciano maestro zen era también, lo que coloquialmente se llama, un “viejo verde”. ¿Sería cosa de la edad?, ¿una forma de demencia? Pues no lo parece, porque sobre su comportamiento corrían ya rumores desde 1970. Desde entonces, unos cuantos monjes abandonaron la comunidad por este motivo. En el 2013, varios maestros de la comunidad escribieron un artículo en el Albouquerque Journal en el que admitían los problemas ocasionados por la conducta sexual inapropiada de su maestro. Un año después, fallecía Sasaki. ¿Tendría todo esto algo que ver con la salida del monasterio de Leonard Cohen? No se sabe. Que yo sepa, él no manifestó nada al respecto.


Tras la estancia en el monasterio, la vuelta a su vida normal le iba a deparar una gran sorpresa. Cohen descubrió que su representante, amiga y administradora de su dinero, Kelley Linch, se había apropiado indebidamente de más de cinco millones de dólares, dejando al músico con solo 150.000 dólares. Las sustracciones habían comenzado en 1996, cuando él residía en el monasterio zen. El desapego budista, en cuanto al abandono de las posesiones materiales se refiere, le había llegado de forma insospechada. La consecuencia de todo esto fue que Leonard Cohen tuvo que retomar sus conciertos. Lo que sus fans agradecieron mucho. Así que al final resultó que, como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”.

Leonard Cohen – Suzanne:

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