lunes, 9 de febrero de 2015

EL ALIENTO DEL ESPÍRITU. DAVID CARSE.

Me ha gustado mucho esta imagen de la caña de bambú que emplea David Carse para aclarar la Comprensión.

“La flauta no sabe de música, y no puede hacer brotar la música por sí misma: ¡es solo una caña hueca de bambú con agujeros! Es el músico quien tiene el conocimiento y la habilidad y la intención y la destreza, y es su aliento el que fluye a través del instrumento y sus dedos los que manipulan las aberturas para que surja una bella música. Cuando la música finaliza, nadie felicita a la caña por la música que produjo. Es al músico a quien se aplaude y agradece este hermoso regalo musical.
Somos instrumentos, cañas huecas a través de las cuales fluye el Aliento, el Espíritu, la Energía que es Presencia, Todo Lo Que Es, la Conciencia. Al igual que no es la flauta la que da la nota, sino que es el Músico el que produce la nota a través del instrumento, así también es el aliento, que es Presencia, lo que anima esta mente y cuerpo y lo que surge a través de esta boca, haciendo parecer que esta boca emite palabras.
El malentendido básico, reside en esta necia usurpación del rol del Músico por parte del instrumento. Esta inversión de la verdad queda espontáneamente desvelada cuando sucede la Comprensión. Se hace evidente que no hay individuo, que no hay “nadie en casa”. Porque despertar es simplemente Comprender que no hay nadie aquí que despierte.
Solo hay la Paz que sobrepasa todo entendimiento, el aliento de la Presencia soplando a través de un bambú hueco.


Y la música así ejecutada, manifestándose bajo la apariencia de los cotidianos pensamientos y vocablos y actos “tuyos” y de “otros”, no es sino la Presencia sonando a través de estos instrumentos, y ello es en verdad el don definitivo, más allá de la belleza.”
PERFECTA BRILLANTE QUIETUD. Pags. 160, 161 y 163.

SHAKUHACHI. Teruhisa Fukuda:


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