lunes, 24 de noviembre de 2014

HAIKU Y SHAKUHACHI. ANTONIO RÍOS.

A mediados del siglo XVII, el gran poeta Matsuo Basho  peregrinaba por los más recónditos caminos del Japón, en unos viajes poéticos y espirituales que le inspiraron algunos de los más bellos haikus que jamás se hayan escrito. Seguramente cruzara sus pasos con unos singulares monjes errantes que, como él, vagaban de aldea en aldea, consagrando sus días a la meditación, al amparo de su única práctica contemplativa; una meditación basada simplemente en soplar a través de un instrumento musical: el shakuhachi. El sonido que de él fluía no era considerado música propiamente dicha, sino la pura y sencilla expresión de su ser más profundo.
Provenientes del budismo zen, ataviados con el hábito del monje y portando un gran cesto de paja en la cabeza que cubría totalmente sus rostros en señal de renuncia al ego, deambulaban lentamente emitiendo extraños y profundos sonidos con una gruesa caña de bambú. Eran los Komuso, monjes de la nada y del vacío.
El shakuhachi, con el que estos monjes practicaban el sui-zen - el zen del soplo y del aliento – es un instrumento muy sencillo. Una simple caña de bambú, con cinco agujeros y un preciso corte en bisel como embocadura.
La herencia musical de los Komuso fue recopilada y agrupada en forma de treinta y seis piezas por un monje anónimo del siglo XVIII. Había nacido el koten honkyoku, o música primigenia, que ha llegado hasta nuestros días en su total pureza. Para muchos auténtico patrimonio de la humanidad. No en vano, una de estas piezas fue elegida por la NASA para ser enviada junto a otras obras musicales universales en su famoso proyecto de la sonda Voyager.
Cada pieza del honkyoku nace, como un buen haiku, de un estado de silencio interior, de una inocencia y una percepción consciente. Los títulos de sus profundas piezas musicales manifiestan el vínculo con la naturaleza, tan propio de los haikus: matsukaze (viento en los pinos), shingetsu (corazón de la luna) ó sagariha (hojas de otoño).
El intérprete de una pieza del honkyoku debe desaparecer para ser sólo el canal por el que fluya el verdadero espíritu de la pieza que interpreta, sin obstruir el sonido profundo y orgánico del shakuhachi. Debe tener acceso a ese estado que le permita, como diría el maestro Horacio Curti, “ejecutar cada sonido como si no hubiera habido ninguno antes y no fuese a haber ninguno después”. Quizás de esta forma el oyente será mágicamente transportado por esa voz misteriosa, pero extrañamente familiar, a la serena presencia de su verdadera naturaleza, transitando así el camino iniciado por el gran Basho, como el título de su diario de viajes más reconocido, por la “senda hacia tierras hondas”.
Antonio Ríos.



冬籠り 尺八の音を 探りをり 
fuyugomori   shakuhachi no ne wo   saguriori

retiro invernal,
buscando un sonido
en el shakuhachi 

NORIFUMI KONDÔ


Vídeo HAIKU Y SHAKUHACHI. Concierto de clausura del I Congreso Internacional de Mindfulness, junio 2014, Zaragoza, en el que leímos unos cuantos haikus del libro "PUENTE DE PIEDRA. Haiku en Ehime (Japón) y Aragón (España)":

lunes, 17 de noviembre de 2014

PASEOS CONSCIENTES (I). CRÓNICAS. ECKHART TOLLE.

Paseos Conscientes es una propuesta reciente de Ezekiel, administrador del grupo de facebook “Conectando con el Ahora. Eckhart Tolle en español”. Esta es la crónica de dos personas del grupo de facebook  “Paseos conscientes en Zaragoza, España” que han participado en el primer paseo que hemos hecho recientemente:

Aquí quedamos y aquí comenzó el paseo.
Por fin hemos compartido hoy nuestro primer paseo consciente en Zaragoza.  Al final  hemos quedado Irene, Elena, José Luis y yo.
Tras los  saludos,  las  incertidumbres ante el primer encuentro, quedaron atrás a los pocos pasos.
Enseguida percibes sensaciones muy naturales.
Eres tú mismo en el presente, en cada paso de arena que cruje bajo tus pies...y a la vez parecemos una especie de sangha improvisada que fluye por un jardín botánico lleno de pequeños secretos.
Telarañas de plata bajo el sol de la tarde, el ruido de una hoja al caer al suelo, ramas abandonadas, patos curiosos y una leve sonrisa...
Paso a paso la quietud va empapando el corazón. Apenas una hora caminando desde ese lugar en el que siempre estamos.
Y luego, como somos mediterráneos, en vez de ceremonia del té, hemos hecho "ceremonia de café"; donde ya surgen las palabras justas y podemos escaparnos un poco en risas, proyectos y recuerdos...sin dejar el presente.
Y al final de vuelta a la vida, pero me llevo la leve sonrisa...
Jorge

Una bonita experiencia. Merece la pena repetirla. Mucha espontaneidad. Mucha dulzura y ligereza en la cadencia de nuestros pasos que parecía que sabían donde ir mucho antes que nosotros mismos. Por unos momentos, hemos "sido vividos" por la vida, más allá de querer vivirla o controlarla. Nuestros sentidos se han abierto a la experiencia inequívoca de la inmediatez. Hemos escuchado el canto de las aves y el silencio de los robles. Hemos sentido la grandeza de un ciprés más allá de la etiqueta mental de "paisaje mortuorio" y hemos compartido nuestro paseo con otros seres (gatos) que dentro de su zazen habitual nos han recibido como una especie completamente integrada con el lugar. Los múltiples colores del atardecer pintaban el lienzo de nuestra realidad más profunda. Y los sonidos del ayer, fueron silenciados por la melodía cantada de un "hoy" presente y fresco. Como siempre he pensado, en el aprovisionamiento de la vida perdemos su inmediatez y, por ende, nos perdemos de nosotros mismos. ¡Gracias a todos!
Irene

Cuando camines o descanses en la naturaleza, honra ese reino permaneciendo allí plenamente. Serénate. Mira. Escucha. Observa como cada planta y animal son completamente ellos mismos.
Percibe los múltiples sonidos de la naturaleza: el susurro de las hojas al viento, el zumbido de un insecto, la primera canción del pájaro al amanecer. Entrégate completamente al acto de escuchar. Más allá de los sonidos, hay algo mayor: una sacralidad que no puede ser comprendida a través del pensamiento.
Eckhart Tolle

lunes, 10 de noviembre de 2014

"LA CASTA" DE LA ESPIRITUALIDAD. DAVID CARSE.

Acabo de terminar de leer el libro PERFECTA. BRILLANTE QUIETUD, de DAVID CARSE. La enseñanza que transmite es directa, radical, sin concesiones. Con todo mi respeto por su enseñanza, y salvando las distancias, a mi David Carse me recuerda en ciertas cosas a Pablo Iglesias, el líder del partido Podemos; me parece el “Pablo Iglesias” del advaita. Es muy crítico en algunas páginas de su libro con “la casta” (esta expresión no la emplea él) de los maestros y gurús: con los charlatanes que hablan del “grado” de despertar que han “logrado” (Pág. 138); con los que denomina tele predicadores advaita; incluso con Ken Wilber y otros, a los que llama instructores bienintencionados, que comienzan con un mensaje radical pero que, tras algún tiempo, comienzan a diluirlo hablando de “principios” y “etapas” y “prácticas” (Pág. 357).
También habla del dinero:

Este juego de obtener dinero a cambio de dar espiritualidad es, en realidad, un blanqueo de dinero. Es un trabajo extensamente practicado y ampliamente aceptado que, sin embargo, constituye el secreto trapillo sucio de la comunidad espiritual; nadie se siente realmente a gusto con él, porque todo el mundo sabe en lo profundo de su corazón que cobrar un precio por dar acceso a la enseñanza espiritual, incluso de manera indirecta, es falaz y es básicamente inconsistente con la Enseñanza misma.
Llamarlo eufemísticamente “donación”, cuando está planteado de tal modo que la culpa y la presión social hacen que sea difícil negarse a contribuir, es deshonesto. Cuando tienes un ashram o una iglesia, has de pasar el cesto e impartir sermones solicitando aportaciones. Pero cada vez que llevas dinero al templo, corres el riesgo de que llegue algún revolucionario carpintero rural y ponga las mesas patas arriba.


El día en que los antiguos maestros zen o advaitas realizaron el Sí Mismo, siguieron cortando leña, acarreando agua. Si alguien quería charlar con ellos, lo hacían y luego regresaban a su tarea. ¿Dónde está escrito que los maestros no pueden trabajar para subsistir por sí mismos y que necesitan vivir de sus seguidores? ¿Quién dice que es necesario tener una organización? ¿Quién dice que los maestros tienen que acumular grandes sumas a base de viajar por todo el mundo impartiendo conferencias, seminarios y satsang? ¿Qué ego, qué sentido de yo individual subyace tras la idea de que el mensaje de un cierto maestro es tan vital, tan precioso que necesita ser oído sin cesar por todo el mundo?
Páginas: 138, 139, 140, 141.

lunes, 3 de noviembre de 2014

DESPEDIDAS (II). JEFF FOSTER.

Sentarse a compartir un momento con la agonía es un gran privilegio. Ante la ausencia de un mañana, frente a la absoluta incertidumbre en términos de una historia, lo único que queda es intimidad pura, sólo presencia, un profundo sentido de estar únicamente aquí. Cada momento se convierte en algo sagrado - como siempre lo fue. Cada aliento es infinitamente valioso. Cada palabra es profundamente escuchada y saboreada, cada caricia se perpetúa para todos los tiempos, cada mirada, cada vistazo, todo lo que se dice y todo lo que no se dice, todo lo que se recuerda y todo lo que se olvidó con el tiempo, todo se abraza en el inmenso Ahora, en el único lugar en donde realmente somos, en el único lugar que hemos conocido. Lo que pase "después" es secundario ante esta cálida intimidad, jamás tocada por la muerte ni por la agonía ni por los sueños de un mañana. No puedes abandonarme aquí, porque cada uno de nosotros es el otro, y además, ¿a dónde iríamos? Entra en mi corazón, en donde siempre estuviste y te llevaré conmigo.
En verdad, compartir con la agonía es un honor, un privilegio, una profunda enseñanza de absoluta presencia y quietud. Y todos estamos agonizando, todo el tiempo.
Jeff Foster

Mi adorado padre ha muerto. 
O más bien, el cuerpo de papá ha dejado de funcionar y se ha hecho libre. O más bien, ha vuelto a Casa, a la Fuente, a la Presencia, a lo que siempre fue, a lo que siempre he sido yo, a lo que siempre has sido tú.
Papá murió, pero volvió a casa en nosotros. Soltó su prisión. Se hizo mucho más íntimo. Con el suelo, con la Tierra, con el amanecer, con las mareas del océano, con sus adoradas tortas de chocolate. Él está ahora más cerca que nunca, es más íntimo que la respiración. Ve a través de mis ojos, de sus ojos, no lo sé.
Está aquí, es parte del tejido de todas las cosas, ausente y sin embargo presente, se ha ido, pero está más perfectamente aquí, y yo me entrego a este maldito Misterio, me rindo completamente a él, íntegramente y para siempre.
Con tiernas lágrimas que purifican, con recuerdos preciosos, gracias, Papá, por todo.                   
Solamente Amor
Jeff Foster

Casi siempre que asisto a un funeral, es decir, a la misa y al sermón correspondiente, me acuerdo de un precioso poema de San Juan de la Cruz, “Noche oscura”, interpretado por Amancio Prada. Es lo que a mi más me gustaría escuchar en esa última despedida.


DESPEDIDAS (おくりびと, Okuribito), en algunos países con el título de Violines en el Cielo y también conocida por su título en inglés Departures, es una película japonesa de 2008 dirigida por Yōjirō Takita. Fue ganadora de un Premio Óscar en 2008 como mejor Película de habla no inglesa. Una verdadera joya de película.