domingo, 30 de marzo de 2014

ETIQUETAR. ECKHART TOLLE

¿Realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción sensorial y cada experiencia? ¿Necesitas tener esa reacción reactiva de gusto o de disgusto ante la vida, que te lleva a estar continuamente en conflicto con personas y situaciones?

No despertarás espiritualmente hasta que cese la compulsión inconsciente de poner nombres, o al menos hasta que seas consciente de ello y puedas ser capaz de observarlo mientras ocurre.

La mente no puede conocer al árbol, sólo puede tener datos o informaciones sobre el árbol. Mi mente no puede conocerte, sólo puede tener etiquetas, juicios, datos y opiniones sobre ti. Sólo el Ser conoce directamente.

Con mis sobrinos al acuario.
En la EXPO 2008 de Zaragoza, una de las visitas estrella era el Acuario. A cualquier hora había una larga cola para entrar. A la organización se le ocurrió, para procurar que las visitas no se demoraran mucho en el interior, eliminar los carteles con el nombre de los peces, así la gente no se paraba a leerlos y acababa antes la visita. Pasada la EXPO, los pusieron. Un día quedamos mi mujer y yo con dos de nuestros sobrinos, de unos siete y diez años por entonces, para llevarlos al Acuario, que no habían visto en la EXPO. Una vez en el interior, cuando llegaban a una pecera, se detenían para leer los nombres de los peces, les echaban un vistazo rápido para ver si los identificaban, si encontraban al pez del cartel y se iban a la siguiente. 





Yo les decía que no había prisa, que pararan un rato para contemplar los peces, pero no me hacían caso. Así, vimos todo el Acuario en muy poco tiempo. Ellos sólo hacían lo que les habían enseñado en el colegio, poner nombres, etiquetar, comprobar si la etiqueta era la correcta. Mis sobrinos no son especiales en esto, la mayoría de los niños actuales hacen lo mismo. A mi también me pasa. Yo a veces miro y no veo. Un velo de conceptos y etiquetas me lo impide. He visto muchas veces en el Jardín Botánico a grupos de niños de algún colegio yendo de árbol en árbol, bueno, más bien de cartel informativo a cartel informativo, anotando el nombre, comprobando si el árbol tiene las hojas con la forma que dice su libro de Conocimiento del Medio Natural. Lo que no hacen es algo que no se enseña en los colegios: sólo ver, contemplar. Porque claro, ¿cómo te van a examinar, cómo te van a poner nota de eso? Y otra pregunta: ¿saben sus maestros lo que es sólo ver, contemplar, sin etiquetar?
¿A qué años comienzan los niños a perder su mirada inocente? ¿Cuántas horas de terapia, de meditación, de talleres, tendrán que hacer cuando sean mayores para intentar recuperar esa mirada inocente que un día perdieron? Y es que esa mirada inocente, que hace que nos maravillemos viendo, es la que da sentido a la vida.
Como dice Eckhart en el siguiente vídeo: “Esto se llama roble, no es un roble. Roble es sólo una palabra”. También se podría decir: Esto se llama pez payaso, o caballito de mar, o anguila, pero no es un pez payaso, un caballito de mar o una anguila. Porque eso sólo son palabras. Y las palabras, los conceptos, no son la realidad.

Clase 2.4 del Programa De TV de Oprah dedicado al libro de Eckhart Tolle UNA NUEVA TIERRA, del minuto 3 al 7:

lunes, 24 de marzo de 2014

¿HAY ALGUIEN AHORA AQUÍ? (I). MOOJI. ADYASHANTI. TONY PARSONS.

Tengo la sensación que de lo que hablo es muy, muy simple, pero si quieres ser alguien no lo entenderás.
Mooji


Mumon es el autor de la conocida colección de koans zen BARRERA SIN PUERTA.
En el prefacio del libro escribió este poema:



El gran Camino no tiene puerta;
existen mil carreteras diferentes.
Una vez que alguien
ha atravesado la barrera,
paseará libremente por el universo.


Su pregunta, formulada de diferentes formas, siempre es la misma: ¿Cómo atravesarías una barrera infranqueable sin puerta? La pregunta parece muy difícil de responder, pero la respuesta es, como dice Mooji, simple, muy simple: desapareciendo.
¿Y cómo se hace eso?, pregunta inmediatamente la mente.
Y es que, como también dice Mooji, “En realidad, tú no eres el que desaparece, es la propia imagen la que desaparece. Simplemente ves: Que has sido siempre invisible”. Porque mientras exista un yo, mientras haya alguien intentándolo, la barrera es imposible de atravesar.
Así que sin recurrir a la imaginación ni a la memoria, sin traer al presente mi historia, mis creencias, sin nombre, sin etiquetas, sin alimentar ni defender al personaje que creo ser, sin necesidad de práctica alguna, dejando a un lado los pensamientos, realmente ¿hay alguien ahora aquí?
Pues nada, ahí dejo la pregunta.

Existe algo que puede pasar por el ojo de la aguja más pequeña. El espacio, tu propia nada, podrá pasar directamente al cielo.
Adyashanti


¡Yo soy nadie! ¿Quién eres tú?
¿Eres tu, nadie, también?
¿Somos ya, pues, un par?
¡No lo digas! ¡Lo anunciarían, sabes!

¡Qué lúgubre, el ser alguien!
Qué público, como la rana.
Decir su nombre, todo el santo junio
A un charco embelesado.
Emily Dickinson

HISTORIA DE UNA PASIÓN. TRAILER EN ESPAÑOL:






El sufrimiento solo existe, ninguno que sufra;
el hecho existe, pero no quien lo haga;
Nirvana existe, pero nadie que lo busque;
el Sendero existe, pero nadie que lo recorra.
Visuddhimagga sutra





Apártate y besaré los pies de lo que queda.
Mooji

Tony Parsons no lo puede decir más claro y mejor en menos tiempo:

Corazón y mente (el miedo de “no soy nadie”). Mooji.




domingo, 16 de marzo de 2014

PINTURA Y ESPIRITUALIDAD (I). REMBRANDT.

EL REGRESO DEL HIJO PRÓDIGO. 



El sábado 26 de julio de 1986 a las dos y media de la tarde fui al Hermitage. Y allí estaba yo, delante del cuadro que había estado en mi mente y en mi corazón desde hacía casi tres años. Estaba maravillado por su majestuosa belleza. Su tamaño, mayor que el tamaño natural; sus abundantes rojos, marrones y amarillos; sus huecos sombreados y sus brillantes primeros planos, pero sobre todo, el abrazo de padre e hijo envuelto de luz y rodeado de cuatro misteriosos mirones. Todo esto me impactó con una intensidad mayor de lo que nunca hubiera podido imaginar. Hubo momentos en los que me pregunté si el original no me desilusionaría. Todo lo contrario. Su grandeza y esplendor hacía que todas las demás cosas pasaran a un segundo plano. Me dejó completamente cautivado. Realmente, estar aquí era volver a casa.
El cuadro estaba expuesto de la forma más adecuada, en una pared que recibía la luz natural de pleno a través de una gran ventana cercana situada formando ángulo de ochenta grados. Sentado allí, me di cuenta de que a medida que se acercaba la tarde, la luz se hacía más intensa. A las cuatro, el sol cubrió el cuadro con una intensidad diferente, y las figuras de atrás –que durante las primeras horas parecían algo borrosas- parecieron salir de sus escondites oscuros. A media que transcurría la tarde, la luz del sol se hizo más directa y estremecedora. El abrazo del padre y el hijo se hizo más fuerte, más profundo, y los mirones participaban más directamente  de aquel misterioso acontecimiento de reconciliación, perdón y cura interior. Poco a poco, me fui dando cuenta de que había tantos cuadros del Hijo Pródigo como cambios de luz, y me quedé fascinado por aquel gracioso baile de naturaleza y arte.
En él esta todo el Evangelio.
Este cuadro se ha convertido en una misteriosa ventana a través de la cual puedo poner un pie en el Reino de Dios.
HENRI J. M. NOUWEN. Ediciones PPC.

lunes, 10 de marzo de 2014

GAFAS. FIDEL DELGADO.

Sucede que cada cultura te pone unas gafas que filtran y tiñen la realidad, haciendo que unas cosas destaquen y que otras pasen desapercibidas o se vean distorsionadas. Sólo vemos lo que la cultura en la que vivimos nos dice que vale la pena ver.  Por ejemplo, en la cultura tradicional japonesa se valora mucho y se cultiva la sensibilidad para percibir la belleza de la naturaleza, no sólo la de los paisajes grandiosos y espectaculares, sino también de lo pequeño, de lo sencillo, que es de lo que trata el haiku. En occidente llevamos unas gafas diferentes de los japoneses. No son ni mejores ni peores, sólo son diferentes. No nos importa viajar lejos para visitar alguna impresionante cascada, un lago de montaña o un acantilado de la costa, pero apenas reparamos en la belleza de la naturaleza cercana, de lo pequeño, de lo sencillo.
Continuando con la imagen que he empleado antes de las gafas, diría que, además de las gafas que nos pone la cultura en la que hemos nacido, hay otras dos gafas que llevamos puestas, lo que en total hacen tres. Otras son las gafas que llevamos puestas por haber nacido en una determinada familia. Y ya por último están las gafas de nuestro ego, de nuestra personalidad, que tan bien describe el eneagrama. Son estas tres gafas las que no nos dejan ver la realidad tal como es.
Lo cierto es que nos cuesta mucho creer que los demás usan gafas distintas a las nuestras y, todavía más, que no ven mal con ellas. Cada uno cree que las suyas son las mejores y que el resto de la gente lleva unas gafas equivocadas, por eso intentamos convencerlos para que se pongan las nuestras, que son las únicas con las que verdaderamente se ve bien.
Cada uno puede hacer por librarse de esas gafas, pero sólo hasta cierto punto. Yo a veces miro y, aún poniendo todo de mi parte, no veo y otras miro y, sin hacer nada en especial, veo, y no sé muy bien por qué me pasa esto. Esa visión distorsionada y teñida de la realidad que a todos nos afecta me separa de la gente, no me deja percibir y sentir la belleza de la naturaleza o, más hacia dentro, mi verdadero ser. Hay momentos privilegiados en que esas gafas desaparecen y la sensación de separación también, entonces todo lo veo diferente y veo cosas que antes no veía, que mis gafas no me dejaban ver. Todo es cercano, sencillo, bello; la mirada es limpia, inocente y cálida. Hay quietud y silencio, aún en medio del bullicio y del ruido de la ciudad.


Fidel Delgado es psicólogo clínico y la experiencia que le dan décadas de dedicarse a acompañar a gente a morir le han impreso una visión del mundo muy particular que hace que sus charlas o monólogos no dejen a nadie indiferente. Se autodefine como un “titiripeuta”. Cree que el sentido del humor es algo muy serio. Imparte cursos de formación con títulos como “Déjate en paz” o “Los juegos del ego” valiéndose de recursos e utensilios propios de un payaso. Ha practicado yoga y zen, esto último en ocasiones de sol a sol; ha vivido en una comuna durante casi siete años, y empezó a dar cursos de formación por los hospitales mientras vivía itinerante en una roulotte. Todo, después de renunciar a su plaza como psicólogo adjunto al Departamento de Psiquiatría en la Ciudad Sanitaria de la Paz, de Madrid, hace ahora 26 años. Desde entonces la vida se ha ocupado de él y le ha empujado a explicar a los demás que sólo somos parte de algo que nos supera, y que no tenemos nada que temer.






domingo, 2 de marzo de 2014

FOCUSING

Upaya significa "medios hábiles", y es un concepto del budismo mahayana que enfatiza el hecho de que los practicantes pueden utilizar sus propios medios o técnicas específicas para conseguir cesar el sufrimiento e introducir a otros en el Dharma. El focusing, al igual que el Eneagrama, del que ya he escrito en otras entradas, es un excelente "medio hábil", de gran ayuda para el despertar. Puedo afirmar desde mi experiencia que, sin ser algo milagroso ni espectacular, casi siempre que he hecho una sesión de focusing me he levantado al terminar bastante mejor de lo que estaba antes. Lo cual ya es mucho.

Focusing constituye una de las más importantes aportaciones del psicoterapeuta Eugene T. Gendlin, autor del libro “FOCUSING. Proceso y técnica del enfoque corporal”. Ediciones Mensajero.
Focusing es un proceso de toma de conciencia y de sanación emocional que trabaja con la experiencia corporalmente sentida. ¡Y se puede aprender fácilmente!
Otro aspecto realmente revolucionario del focusing es que, una vez que se aprende, no es necesario el terapeuta. En los cursos de focusing, una vez que se aprenden los seis pasos, eliges una pareja de focusing, y ella te guía a ti en la sesión y luego tú le guías a esa persona. Si tienes la sesión grabada, como la que pongo a continuación, tampoco hace falta una pareja de focusing.

Sesión completa de focusing guiada:


 SESIÓN DE FOCUSING

1º.- DESPEJAR UN ESPACIO
RELAJAR EL CUERPO:
* Concentrar la atención en sensaciones, en la respiración.
* Llevar la atención hacia el centro-adentro.
* Hacer un inventario (asuntos, problemas, preocupaciones, tensiones, personas).
* ¿Qué me impide estar ahora completamente bien? (no contestes; deja que lo que viene en tu cuerpo dé la respuesta)
DESPEJAR UN ESPACIO:
* Con los problemas, tensiones, etc.… que me ocupan y me preocupan aquí y ahora. No me enrollo. No entro en nada. Solamente saludo cada preocupación que aparezca.
* Con la respiración y la imaginación procuro sacarlos fuera y encontrar la distancia correcta.
* “Yo no soy del todo mis problemas”. Conecto con este nuevo espacio liberado.
ELIGIR ALGO PARA TRABAJAR.


2ª.- FORMAR LA SENSACIÓN-SENTIDA
* Deja que tu cuerpo escoja un problema para enfocarlo. Sin entrar dentro del problema.
* ¿Qué sensación tengo en mi cuerpo cuando recuerdo “el todo” de ese problema? (sobre todo en el abdomen, estómago, pecho, garganta). No es una emoción, es una sensación física: frío, desangelado, desamparado… Tarda de 2 a 5 minutos. No respondas enseguida. Sin etiquetar, sin ponerle nombre todavía. Es más sutil que fuerte. Al principio casi no se percibe. Es una sensación borrosa, vaga. Con la práctica le vas dando volumen. La ausencia de sentir es también un sentir. Incluso “nada” es algo que puede tener cualidades: “una nada gris”, “una espaciosa nada” o “una cansada nada”.


3º.- CONSEGUIR UN ASIDERO
* ¿Cuál es la cualidad de la sensación sentida? ¿Qué palabra, frase, imagen o gesto surge de esa sensación-sentida? (No como un plan previo, sabido, ni como deducción lógica). ¿Qué palabra-cualidad se ajustaría mejor? Como “apretado”,” pegajoso”, “asustado”, “bloqueado”, “inquieto”. “tristeza en el pecho”, “algo pesado en el estómago”, “una inquietud aquí”, “una nada vacía”. Deja que las palabras o imágenes provengan de la sensación. 


4º.- RESONAR
* Muévete una y otra vez entre la palabra (o imagen) y la sensación corporal sentida. Usa la respiración. Respirar…esperar. ¿Se ajusta bien?
* Si hacen juego, ten la sensación de emparejarlas varias veces.
* Si la sensación sentida cambia, síguela con tu atención.
* Cuando consigas un perfecto emparejamiento, las palabras (imágenes) son justo las correctas para esta sensación, entonces permítete el sentirlo durante 1 minuto o así.


5º.- PREGUNTAR (es como probar con diferente llaves)
* Se pregunta al cuerpo y se espera. Lo que viene deprisa es información antigua de tu mente.
¿Qué es lo que acerca de este problema me hace tan…? ¿Qué es lo más frustrante de todo esto? ¿Qué es lo peor? ¿Qué me impide? ¿Qué se interpone? ¿Qué debería suceder? ¿A qué me invita? ¿Qué pasos tendría que dar? ¿Qué es lo mejor de esto?
* Deja responder al cuerpo.


6º.- RECIBIR
Da la bienvenida a lo que vino, agradécelo. Alégrate de qué habló. Es solamente un paso en este problema, no el último. Ahora que sabes donde está, puedes dejarlo ahí y volver a él más tarde. Protégelo de voces críticas que te interrumpen. ¿Quiere tu cuerpo hacer otra vuelta del proceso del enfoque o es este un buen lugar para detenerse?