miércoles, 19 de junio de 2013

EL ESPEJO VACÍO. JANWILLEM VAN DE WETERING.

Yo creo que sería allá por el año 1980, más o menos, cuando leí por primera EL ESPEJO VACÍO. Han pasado la friolera de treinta y cinco años. En aquellos tiempos me atraía la India y practicaba yoga. Leía el Tao te King y a Krishnamurti. Me sonaba la palabra zen, pero no sabía muy bien de qué iba la cosa. 
Janwillem Van de Wetering
Un buen amigo me habló muy bien del libro y lo compré. Me impactó. Era un libro rompedor. Ciertas cosas que leí tiraban por tierra los restos de algunas creencias que todavía tenía. Sólo el título ya me daba un poco de vértigo.  Siempre andamos buscando certidumbres,  apoyos,  pero este libro no iba por ahí.  Como dice Janwillem en el libro: “El Budismo es negativo. Siempre te dirá lo que algo no es. Si insistes en que debe ser algo, te deja en un espacio vacío que puedes rellenar cono quieras.”

EL ESPEJO VACÍO es un libro fresco, vivencial, divertido, con sentido crítico, auténtico, sincero. Lo tengo ya con las hojas amarillentas, sin embargo su contenido no caduca con el paso de los años. Lo he leído varias veces, y siempre he disfrutado con su lectura. Sólo la forma de Janwillem de elegir el monasterio ya fue bastante graciosa: no se le ocurrió otra cosa que preguntarle al portero de un hotel en Kyoto un monasterio en el que pudiera retirarse a “estudiar” zen con un maestro. Seguro que el portero pensó que aquel “gaijin” se había escapado de algún psiquiátrico.
Con EL ESPEJO VACÍO empezó mi fascinación por el budismo zen y también contribuyó mucho a despertar mi interés por la cultura japonesa.

Seguidamente me compré REFLEJOS EN LA NADA, del mismo autor. Escrito diez años después, narra sus experiencias en una comunidad zen de Estados Unidos, donde continúa su aprendizaje con un maestro zen americano, antiguo compañero de práctica en el monasterio japonés. Me gustó este libro tanto como el anterior.
Años más tarde pude visitar en Japón, sin todavía saberlo, el monasterio en el que estuvo Janwillem. Él no lo citaba en el libro, pero posteriormente dijo en otro libro cuál era: Daitokuji.
Desde aquí quiero dar las gracias a KAIRÓS EDICIONES por haberlo publicado y recomendar los dos libros. Una buena lectura para este verano.

6 comentarios:

  1. El espejo vacío ha sido uno de mis libros de cabecera. No conocía Reflejos en la nada, pero voy a buscarlo ya mismo.
    Gracias por la referencia.
    Y sí, de acuerdo con el maestro de Janwillwn: El mundo entero es una máquina de despertar.

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    1. Pues si "El espejo vacío" ha sido uno de tus libros de cabecera, ahora vas a tener otro más: "Reflejos en la nada". Y con el tiempo tendrás otro más, el último libro que publicó Janwillem un montón de años después de este último, a pesar de que había dicho que no iba a escribir nada más sobre zen. Pero de éste, escribiré más adelante.

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  2. Gracias José Luis. Muy buena recomendación. Yo que soy un zote no he leído ninguno de los dos, y mira que me los has recomendado.
    Es un poco difícil de explicar pero un buen día (o malo, no sé) mi ansia devoradora de libros relacionados con el zen cesó de pronto. Y reconozco que me quedan cosas muy buenas por leer, como esos dos libros, en una especie de extraño quiero pero no puedo...
    A ver si ahora.. la verdad es que me leyéndote me vuelves a abrir el apetito :)

    Un abrazo grande

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  3. Sí, a mi también se me pasó el ansia devoradora de libros zen, y también decidí no leer más. Aunque veces, muy de ciento a viento, rompo mi "voto" con alguna joya que sale, que sería imperdonable no leer. Con "El espejo vacío" disfrutarás un montón porque, además, gran parte del libro se desarrolla en Kyoto y cita bastantes lugares en los que seguro tú has estado. Así que ya estás tardando en comprártelo. Un abrazo.

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  4. Pues ya tienes lectura para este verano.

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