martes, 25 de junio de 2013

COCINA ZEN (I). EDWARD ESPE BROWN.

Edward Espe Brown, discípulo del maestro zen Shunryu Suzuki (autor del reconocido libro “Mente zen, mente de principiante”), empezó trabajando de fregaplatos en el Zen Mountain Center de Tassajara y, pasado un tiempo, llegó a ser jefe de cocina. También lo fue posteriormente del mítico restaurante vegetariano “Greens” del Centro Zen de San Francisco.


“Cocinar no es un simple medio, que consume tiempo, para conseguir un fin, sino que es en sí mismo curación, meditación y nutrición. Trabajar con la comida, con tantas cosas vivas, también puede ser una expresión de sinceridad y reconocimiento. Honrando los ingredientes podemos llegar a dar, en la comida, lo mejor que hay en nosotros mismos y en los demás.
Muchas de nuestras dificultades individuales y sociales provienen de la compartimentación arbitraria de nuestras vidas. El trabajo es lo que hacemos para vivir, y tan a menudo no nos compensa, que se convierte en lago que evitar. Cocinar nos ofrece una metáfora un vehículo para hacer de nuestras vidas un todo: encontrar placer en trabajar con la comida en lugar de pensar que el placer llega sólo cuando termina el trabajo.
Ver la comida sólo como combustible o como una cosa es empobrecedor. El zen a veces se refiere a la iluminación o la realización como “lograr la intimidad”. No se puede ser más íntimo que con la comida; pues se convierte en nosotros. Lo denominado espiritual no puede separarse de lo denominado material”.
LA COCINA ZEN. Edward Espe Brown. Ediciones Integral.

El viernes pasado estuve con un buen amigo en casa también de una buena amiga, compañera de práctica de zen y cocinera de profesión, preparando una receta de “galletas zen” (ese nombre se lo he puesto yo) que viene en el libro. Aquí va el enlace de su blog en el que cuenta cómo las hicimos:  http://galleteriartesana.blogspot.com.es/

COMO COCINAR TU VIDA. Dirigida por Doris Dörrie.
Edward Espe Brown es un cocinero budista, mejor dicho, es un sacerdote zen, seguidor de la doctrina del maestro Dogen que, en 1283, escribió un tratado sobre la importancia de la comida. Su lugar de trabajo es la cocina, pero no cualquier cocina, sino las que hay en retiros y centros de budismo donde imparte clases y conferencias. Cocinar bien es cuidar de ti mismo y cuidar a los demás, dice el maestro mientras enseña a hacer pan o cuidar las viejas teteras con amor. Sus clases son lecciones de vida tanto como de cocina. Doris Dörrie deja que sea el maestro el que dicte el ritmo del documental.
La cámara solo interviene para mostrar en contrapunto la pérdida de tradición en la cultura del fast food, demostrando que cocinar y comer deben ser, antes que nada, un acto de respeto hacia uno mismo.

Cómo cocinar tu vida. Trailer subtitulado en español:

miércoles, 19 de junio de 2013

EL ESPEJO VACÍO. JANWILLEM VAN DE WETERING.

Yo creo que sería allá por el año 1980, más o menos, cuando leí por primera EL ESPEJO VACÍO. Han pasado la friolera de treinta y cinco años. En aquellos tiempos me atraía la India y practicaba yoga. Leía el Tao te King y a Krishnamurti. Me sonaba la palabra zen, pero no sabía muy bien de qué iba la cosa. 
Janwillem Van de Wetering
Un buen amigo me habló muy bien del libro y lo compré. Me impactó. Era un libro rompedor. Ciertas cosas que leí tiraban por tierra los restos de algunas creencias que todavía tenía. Sólo el título ya me daba un poco de vértigo.  Siempre andamos buscando certidumbres,  apoyos,  pero este libro no iba por ahí.  Como dice Janwillem en el libro: “El Budismo es negativo. Siempre te dirá lo que algo no es. Si insistes en que debe ser algo, te deja en un espacio vacío que puedes rellenar cono quieras.”

EL ESPEJO VACÍO es un libro fresco, vivencial, divertido, con sentido crítico, auténtico, sincero. Lo tengo ya con las hojas amarillentas, sin embargo su contenido no caduca con el paso de los años. Lo he leído varias veces, y siempre he disfrutado con su lectura. Sólo la forma de Janwillem de elegir el monasterio ya fue bastante graciosa: no se le ocurrió otra cosa que preguntarle al portero de un hotel en Kyoto un monasterio en el que pudiera retirarse a “estudiar” zen con un maestro. Seguro que el portero pensó que aquel “gaijin” se había escapado de algún psiquiátrico.
Con EL ESPEJO VACÍO empezó mi fascinación por el budismo zen y también contribuyó mucho a despertar mi interés por la cultura japonesa.

Seguidamente me compré REFLEJOS EN LA NADA, del mismo autor. Escrito diez años después, narra sus experiencias en una comunidad zen de Estados Unidos, donde continúa su aprendizaje con un maestro zen americano, antiguo compañero de práctica en el monasterio japonés. Me gustó este libro tanto como el anterior.
Años más tarde pude visitar en Japón, sin todavía saberlo, el monasterio en el que estuvo Janwillem. Él no lo citaba en el libro, pero posteriormente dijo en otro libro cuál era: Daitokuji.
Desde aquí quiero dar las gracias a KAIRÓS EDICIONES por haberlo publicado y recomendar los dos libros. Una buena lectura para este verano.

domingo, 9 de junio de 2013

MAESTROS ZEN: MITOS Y REALIDAD (IV). TONY PARSONS.

Tony Parsons desmonta todo esto con mucha claridad: “Aquellos que hacen proclamas de iluminación o que adoptan ciertas apariencias, simplemente no se han dado cuenta de su naturaleza paradójica y suponen la propiedad de un estado que imaginan que han logrado. Probablemente habrán tenido una profunda experiencia personal de algún tipo, pero esto no tiene absolutamente ninguna relación con la iluminación.
Estas gentes necesitan a menudo adoptar el papel de “maestros espirituales” o de “maestros iluminados” y atraen inevitablemente a aquellos que necesitan ser estudiantes o discípulos. Su enseñanza, enraizada todavía en el dualismo, promueve inevitablemente un cisma entre el “maestro” y aquellos que eligen seguir la enseñanza. Cuando los seguidores aumentan, el papel exclusivo del maestro necesita ser acentuado.

Uno de los síntomas habituales, cuando se ha adoptado tal papel, es la represión de cualquier admisión o signo de “debilidad humana”. Esta evitación crea habitualmente distancia entre el “maestro” y sus seguidores.
Como la especialización del “maestro” deviene cada vez más efectiva, y las demandas de los seguidores devienen cada vez más grandes, así, invariablemente, las enseñanzas devienen cada vez más oscuras y enrevesadas. A medida que la oscuridad de la enseñanza aumenta, el cisma se hace más ancho y muchos de los seguidores devienen a menudo más confusos y sumisos. El efecto habitual entre los afectados puede ser una adulación incuestionable, desilusión o un despertar y seguir buscando en otra parte.
Aquellos que han comprendido y abrazado plenamente la iluminación no tienen absolutamente nada que vender. Cuando comparten su comprensión, no necesitan embellecerse a sí mismos o lo que comparten. Tampoco tienen ningún interés en ser madres, padres o maestros.
La exclusividad engendra exclusivismo, pero la libertad se comparte a través de la amistad.

lunes, 3 de junio de 2013

ENEAGRAMA

Fue cuando contacté con el grupo zen de Zaragoza, en 1997, después de hacer un curso de introducción al zen con Ana María Schlüter en Brihuega ese mismo año, cuando empecé a oír hablar por primera vez de eneagrama a algunas personas del grupo. Ana María en alguna de sus charlas les había transmitido el interés por el tema. Una compañera del grupo me insistía en que leyera un libro. Yo era un poco reacio. Hasta que la final me convenció y compré el libro. Se titulaba EN TU CENTRO: EL ENNEAGRAMA (Editorial SAL TERRAE). Y la autora era una tal MAITE MELENDO. Lo leí y enseguida me descubrí en una de las nueve personalidades. El libro me pareció fascinante.

Con Maite Melendo en uno de sus cursos en el 2009
Un par de semanas después hice mi primer curso de introducción al eneagrama en Madrid con Maite Melendo. Han pasado dieciséis años desde entonces. Sintonicé con Maite desde el principio. Todavía recuerdo la impactante experiencia que viví entonces. En un determinado momento del curso, más bien hacia el final, sentí dentro de mí como si unas ventanas se abrieran de par en par, y un viento fresco ventilara mi interior y arrastrara el aire viciado y todo lo que allí había. Me quedó una deliciosa sensación de libertad, apertura, sosiego, calidez, espaciosidad, presencia, plenitud. Recuerdo también, más tarde, esperando en la estación el tren de regreso, cómo perduraba esa sensación. Me hubiera dado igual que el tren hubiera tardado en llegar tres horas más. El tiempo no pasaba para mi. Nunca hasta entonces me había sentido tan bien. Esta sensación me duró varias semanas, hasta que poco a poco se fue pasando. A partir de entonces no he dejado de asistir todos los años a un curso intensivo con Maite en Madrid. Y es que es como si, mediante el eneagrama, hubiera descubierto un atajo a mi verdadero ser.
Desde el principio me di cuenta que la práctica del zen, por sí sola, no es suficiente. Necesitaba otra herramienta, como el eneagrama, que me aportara todo lo que echaba a faltar en el zen. Y en esto me siento afortunado porque, en mayor o menor grado, en todos los cursos de eneagrama a los que he asistido con Maite he vivido experiencias de apertura, de esclarecimiento; he saboreado mi verdadero ser y lo he percibido en los otros. También me he hecho consciente de cosas de las que apenas lo era. He reconocido con claridad mis dones, y he aprendido a valorarlos y a valorarme más. Y he aprendido a comprender y aceptar a los que me rodean. Pero no siempre en los cursos es todo tan bonito. Los momentos dolorosos nunca faltan. Es lo que sucede cuando uno se adentra en su versión particular de sufrimiento, esa sensación interior que siempre nos anda rondando.


Maite Melendo es la pionera del eneagrama en España. Lo aprendió en EEUU en los años 70. Helen Palmer, María Beesing y Richard Rhor, entre otros, fueron sus maestros. Unos cuantos años después de mi primer curso, animado por Maite, empecé a impartir cursos de eneagrama. Ahora sólo lo hago de vez en cuando, cuando surge.
Os recomiendo su libro, es sencillo, claro, práctico, directo, el mejor que conozco para dar los primeros pasos en el eneagrama.
Quisiera terminar este escrito dándole las gracias de todo corazón a Maite Melendo, mi maestra de eneagrama, por todo lo que me ha aportado a lo largo de todos estos años.


A falta de un vídeo de Maite Melendo, aquí pongo los enlaces para ver una entrevista sobre el eneagrama que le hicieron en una TV a Claudio Naranjo, quien tuvo un importante papel en su transmisión: