domingo, 24 de marzo de 2013

SAN JUAN DE LA CRUZ. ADYASHANTI.

Es difícil olvidar las cosas que te pasan en el primer sesshin (retiro intensivo de meditación zen) al que asistes, aunque hayan pasado ya nada menos que catorce años, como es mi caso. Me costó mucho decidirme a hacerlo. En aquellos tiempos no llevaba muy bien tanta sentada, tanta inmovilidad. Hubo de todo, como en todos los sesshin a los que he ido. Aquello parecía una montaña rusa, unas veces arriba, otras, más a menudo, abajo. En algunas sentadas, en momentos privilegiados, tuve la sensación de estar en las puertas del cielo. En una sentada del último día,  la sensación fue realmente la de asomarme. De forma inesperada, enseguida me vinieron aquellas palabras de Jesús: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. Me sorprendió mucho esa dulzura interior que estaba experimentando, desconocida para mí hasta entonces. Después de tantos años de sentirme muy próximo al budismo, aquella vivencia no encajaba para nada con todo lo que había leído sobre las experiencias de despertar.

Ya en casa cogí un libro de SAN JUAN DE LA CRUZ, leí algunos de sus poemas y me llegaron un montón, porque hablaban de esa sensación que yo todavía sentía, aunque más tenuemente, en mi interior. Escuchar después esos poemas cantados por AMANCIO PRADA era algo maravilloso. Desde entonces se convirtió en uno de mis cantantes favoritos, si no el que más.

Aquello me impactó tanto que llegué a escribir una carta a un jubilado japonés, que estudiaba español y que había sido profesor de literatura, al que conocí en Japón y con el que me carteaba, con unos cuantos versos de los poemas de San Juan de la Cruz para que los tradujera y me dijera si algún poeta japonés en la onda del zen había escrito algo parecido. Su respuesta fue que no, que sólo sabía de uno, pero que no pertenecía al zen, sino al budismo de la Tierra Pura. No recuerdo su nombre.

Esta foto la hice en las inmediaciones del Convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia, uno de los que fundó y en el que vivió San Juan, y donde está enterrado. Seguro que paseó a menudo por aquí y escribió alguno de sus poemas.

Llama de amor viva:

Noche oscura:


Por eso me llegó mucho también este profundo texto de ADYASHANTI, de su libro LA DANZA DEL VACÍO, que sabe tanto a San Juan de la Cruz:
“Cuando dejes de lado el yo ficticio y entres en el silencio del ahora eterno, verás que la realidad (iluminación o Dios) es como una llama. Está viva, moviéndose y danzando permanentemente: la llama siempre está aquí. Pero es impermanente. No cesa nunca. Es atemporal. Lo único que persiste es la impermanencia, eso es lo –único que permanece.
Es una llama, así que se extingue en cuanto la atrapas con la mano. No podemos agarrarla. Sólo puede ser ella misma.
Este núcleo ondeante está en unión consigo mismo. Se limita a disfrutar de esa unión: de la dulzura y de la belleza.
La base de la llama se encuentra debajo del corazón de la llama. Allí la llama es tan pura y transparente que se hace invisible. Ahí es donde se halla el vacío. Ese lugar contiene la Verdad antes de que ésta decida cobrar vida y brincar a la existencia. Es el lugar donde la unidad también deja de tener sentido, donde la mente de la comprensión se queda en silencio, donde el corazón se calla y lo único que existe es el descanso en la sencilla cuna del ser.”

Como libro os recomiendo la biografía “San Juan de la Cruz”, del reconocido hispanista inglés GERALD BRENAN. Dice en el prefacio del libro: “San Juan de la Cruz fue el primer poeta que leí al radicarme en España. Me pareció que ningún poeta de ningún otro país había alcanzado unas cimas tan altas de expresión lírica.”
El libro no lo encontraréis en librerías, pero sí en Internet, concretamente en:
que funciona estupendamente.





LA NOCHE OSCURA, película de CARLOS SAURA, del año 1989, interpretada por el actor JUAN DIEGO. Llevaba muchos años intentando conseguirla y por fin la conseguí descargar en internet. Con el tiempo el enlace ha desaparecido. Qué lástima. No sé, quizá buscando mucho se pueda encontrar .



El otro día me llegó una cita de MOOJI en la que, mira por donde, habla de visitar el cielo, precisamente de la vivencia que comparto al principio de este escrito. Dice así:
“Si tú vas al cielo, en cierto punto tendrás que marcharte, pues cualquier cosa que viene, se va. Hay algo más íntimo, más cercano incluso que la intimidad. Indivisible. No puede dejarte, porque nunca vino. Está siempre aquí. Encuentra eso que no puede separarse de ti, incluso ahora, en este momento aquí. Todo viene y va, incluso este cuerpo. La vida está continuamente cambiando, afortunadamente también.... Esto, que observa lo cambiante, Esto mismo aún permanece invariable, Esto es lo que tú debes encontrar.”



8 comentarios:

  1. Muy buena entrada José Luis, preciosa. Ay esa llama... transparente, en las raíces de la luz...
    Un abrazo y gracias

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  2. Gracias José Luis por tu generosidad, y por compartir con nosotros tus recuerdos y vivencias

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Gracias, inspiración directa, experiencia viva, belleza

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