10 de diciembre de 2018

YO SOY. NISARDAGATTA MAHARAJ.


El “yo soy” es cierto. El “yo soy esto” no.
Para saber lo que usted es, primero debe investigar y conocer lo que usted no es.

Nuestra actitud usual es de “yo soy esto”. Separe consistente y perseverantemente el “yo soy” de “esto” o “eso”, y trate de sentir lo que significa ser, sólo ser, sin ser “esto” o “eso”.

“Yo soy” es el Ser impersonal. “Yo soy esto” es la persona.

La sensación de “yo soy” está siempre con usted, sólo que usted le ha adjuntado todo tipo de cosas –cuerpo, sensaciones, pensamientos, ideas, posesiones, etc.- Todas esas auto-identificaciones son extraviatorias. Debido a ellas usted se toma por lo que usted no es.
Lo que usted es no puede ser descrito, excepto como negación total. Todo lo que usted puede decir es: “yo no soy esto, yo no soy eso”, usted no puede decir a sabiendas “esto es lo que yo soy”. Eso es una insensatez.

Una vez que usted está convencido de que usted no puede decir verdaderamente nada sobre usted mismo excepto “yo soy”, y de que  nada puede ser señalado, puede ser usted mismo, la necesidad del “yo soy” ha terminado. Todo lo que usted necesita es deshacerse de la tendencia a definirse a usted mismo.

El pasado y el futuro están solo en la mente –yo soy ahora.

El pensamiento “yo soy” es el paño de pulir. Úselo.

En mi mundo siempre hace buen tiempo. No hay noche, ni día, ni calor ni frío. Allí no me acosan ni inquietudes ni pesadumbres. Mi mente está libre de pensamientos, pues no hay ningún deseo que esclavice.
Su mundo es transitorio, cambiante. Mi mundo es perfecto, sin cambio. Usted puede decirme lo que le agrada a usted de su mundo, yo le escucharé cuidadosamente, incluso con interés, sin embargo no olvidaré un solo momento que su mundo no es, que usted está soñando.
En mi mundo nada acontece. Es un mundo no verbal. En su mundo lo no hablado no tiene ninguna existencia. En el mío las palabras y sus contenidos no tienen ningún ser. En su mundo nada permanece, en el mío nada cambia. Mi mundo es real, mientras que el suyo está hecho de sueños.
La conversación está en su mundo. En el mío hay silencio eterno. Mi silencio canta, mi vacuidad está llena, yo no carezco de nada. Usted no puede conocer mi mundo hasta que usted esté allí.

Yo soy nada, y la nada no tiene miedo de nada.

Yo soy libre de toda descripción e identificación. Oiga usted lo que oiga, vea usted lo que vea, piense usted lo que piense, yo no soy eso.

Nisargadatta Satsang (subtitulado en español):


3 de diciembre de 2018

SÓLO CAMINAR. FÉLIX ARCE.


No me resisto a compartir algunos haikus y otro haibun de RECOGIDO EN EL AGUA, el libro de Félix Arce al que hace poco dediqué una entrada del blog, y a seguir recomendando su lectura.

caminar sin más,
en la mochila espigas
que arrastró el viento


de vuelta a casa,
apoyadas junto al puente
dos varas de avellano


suave llovizna,
atravesando el camino
el olor de los cedros.


al salir del albergue
un sol que no calienta
lo ilumina todo


surge en la niebla
y en ella se deshace,
el peregrino


sólo caminar,
junto al perro sin dueño 
entre las viñas


MITORI KANNON-DO

“Sólo dos cosas puedo hacer: caminar y componer poemas”.
Santôka Taneda.

Componer haiku y caminar sobre sus propios pies por los caminos, por el camino, hacia la verde profundidad de las montañas.                                                          

Sus pies.    

Caminaron sobre estas mismas escaleras los pies de Santôka, hace ahora justamente ochenta años, en Mitori Kannon-do, el templo zen al que se retiró durante más de una año y medio, aquí, en la prefectura de Kumamoto.

Y mis pies.

También mis pies recorriendo mi propia estupidez hasta el final. Caminar, sólo caminar, sin saber por qué.

Aquí, donde la quietud sigue estando tan quieta, y la soledad tan sola. Asciendo las escaleras que ascendiste, bordeadas de imágenes budistas, Kannon, Jizô… y sauces, arces, bambú… y la brisa, la brisa que no deja de soplar, que va donde quiere.

Toco la cuerda de paja de arroz que circunda un cedro magnífico que apunta al cielo, recto, silenciosos. Levanto la mirada y el cielo es apenas una insinuación azul que se mueve en la brisa de mayo. La brisa que mueve las hojas, que las arrastra al vacío y caen, caen dando vueltas, brillando a veces. Brillando un instante.

Toco la corteza del árbol divinizado por el shinto y mis dedos recorren su pureza natural que apunta al cielo vacío.

Sigo ascendiendo la montaña. Pequeños santuarios sintoístas, árboles, estatuas de piedra cubiertas de musgo, y las hojas muertas sobre el camino, sobre las piedras…

Pienso en Santôka. Pienso en unos pies descalzos tocando la terrible pureza de este lugar. El viento arrecia y arranca las hojas de los árboles. Suenan en el aire, crujen, como agua lejana que se rompe contra las rocas. Y caen sobre los peldaños de piedra que ascienden, caen las hojas sobre las hojas muertas, caen sobre mí. Me detengo y miro las hojas que vuelan arrastradas por el viento. Las hojas que nunca dejan de caer sobre la tierra.

Intento recordar un haiku de Santôka pero de mi mente han caído todas las palabras.

Aquí. En mis manos vacías sobre las que caen las hojas, a miles de kilómetros de mi hogar, siento por un instante la brillante desnudez de las cosas. Y mi alma, tan quieta, tan solitaria, sólo puede callar.

Qué vacío, qué hermosamente árido es el verdor que me rodea. Tan profundo. Aquí, en la cima ardiente de esta montaña, siguiendo la desnudez de un monje desnudo, contemplo ahora las hojas muertas que brillan y las imágenes de la compasión, que crecen y florecen junto a los árboles.

Tú, tú que tocaste esta brisa que me toca, tú que contemplaste este cielo que me contempla, tan vacío. ¿También tú, descalzo sobre el camino, sentiste por un instante, brillante, morir arrastrado por el viento? ¿También tú, con las manos vacías, sentiste cada atardecer cómo tu vida fluía entre tus dedos? Y caía… Caía sobre la tierra…

Arriba, en lo alto de la montaña. El templo de madera aguarda silencioso. Me acerco despacio. Contemplo las imágenes, las vigas, la madera oscura. Quieto, en completa soledad, junto las manos y bajo la mirada. Escucho.

Y el viento… el viento sigue soplando…

cae la tarde...
algunas nubes transparentan
el verdor de la montaña

Se puede adquirir el libro en la página web de la editorial:




19 de noviembre de 2018

LUZ DEL ALMA. RUMI.



La presente obra es una pequeña selección de poemas de uno de los más grandes sufíes y poetas persas: Mevlana Rumi (nuestro Maestro).

Nació en 1207 en la ciudad de Balj, al noroeste de Persia. Hacia el año 1230 se trasladó con su familia a vivir a la ciudad e Konya, en Anatolia, en el norte de la actual Turquía.
La extremada sensibilidad del alma del poeta se expresa, con las imágenes más bellas, a través de una honda creatividad amorosa.

En el espejo del alma se convirtió tu rostro iluminado,
nosotros dos éramos uno mismo, mi alma y tu Alma.

¡Oh tú, mi Luna llena!, mi corazón es tu morada,
la mente que era un rey, en tu portero
y siervo se ha trocado.


En el camino de la búsqueda,
cuerdo y loco son uno,
en el camino del amor, amigo
y enemigo son uno; 
para quien bebió el vino de la unión
del que es Alma del alma,
la Kaaba y el templo de los ídolos son uno.


La luna que no sale ni se pone, ¿dónde está?
El Alma ausente y el Alma presente, ¿dónde está?
No hables de aquí o de allí, di claramente:
“El mundo es todo él, pero el vidente, ¿dónde está?


Los que conocen tu íntimo secreto,
escondidos están para los ojos de visión limitada.
¡Qué extraño!: el que Le conoció,
se ha convertido en fiel,
pero la gente como infiel lo conoce.


Para el particular que se encamina
hacia lo Universal, cualquier espina 
se convierte en flor.

¿Cómo podrías glorificar a Dios?
Haciéndote pequeño y humilde como el polvo.

¿Cómo podrías sentir la Unicidad de Dios?
Quemándote ante el Único.

Si quieres alumbrarte como el día,
has de quemar esa existencia tuya, negra como la noche.

Maniataste tus manos con este lazo de “yo” y “tú”,
y toda esta ruina y aflicción es consecuencia de la dualidad.


Mi Amado está escondido de todos,
no lo olvides,
está fuera de toda percepción, no lo olvides.
Visible está en mi pecho como el sol,
fundido con mi cuerpo como el alma,
no lo olvides.

The Sufi Whirling Dervishes of Konya - ritual dance, Turkey








5 de noviembre de 2018

DESPEDIDAS (III). SIEMPRE ESTOY AQUÍ. RAMANA MAHARSHI.

Sucedió......

Maharshi Ramana estaba muriendo.....
El jueves 13 de abril, un médico trajo a Maharshi un paliativo para aliviar la congestión en los pulmones, pero él lo rechazó....
"no es necesario, todo vendrá justo dentro de dos días," dijo...
Y después de dos días murió.... 

Al atardecer, Maharshi les dijo a los asistentes que lo sentasen.... 
Ya sabían que cada movimiento, cada toque, era doloroso, pero les dijo que no se preocupen por eso....  
Él sufría de cáncer - tenía un cáncer en su mano, muy doloroso.... incluso para beber agua era imposible, para comer algo era imposible, mover su cabeza era imposible.... incluso decir unas palabras era muy difícil.... 

Se sentó con uno de los asistentes que apoyaba su cabeza.... 
Un médico comenzó a darle oxígeno, pero con una ola de su mano derecha lo apartó.... 

Inesperadamente, un grupo de devotos sentados en la terraza fuera del hall comenzó a cantar Arunachala-Siva un bhajan que Maharshi le gustaba mucho..... 

Le gustaba ese lugar, Arunachala, mucho; la colina en la que solía vivir - esa colina se llama Arunachala..... 
Y el bhajan fue un elogio, un elogio por la colina.... 

Al enterarse, los ojos de Maharshi se abrieron y brillaron.... 
Dio una breve sonrisa de ternura indescriptible.... 
Desde los bordes exteriores de sus ojos las lágrimas de la felicidad se rodaron.... 

Alguien le preguntó: 
"Maharshi, ¿realmente nos vas a dejar?" 

Fue difícil para él decirlo, pero aún así pronunció estas pocas palabras.... 
"Dicen que me estoy muriendo...  
pero no me voy a ir...  
A dónde puedo ir?  
Siempre estoy aquí." 

Un aliento más, y no más.... 
No hubo lucha, ningún espasmo, ningún otro signo de muerte... sólo que el siguiente aliento no llegó.... 

Compartido por SaiKala 

RAMANA MAHARSHI-Documental Arunachala Shiva (subt. español) 


15 de octubre de 2018

UN PASEO EN LA NATURALEZA CON ECKHART TOLLE.


Cuando Buda enseñaba hace dos mil quinientos años, él dijo a la gente que buscasen un lugar tranquilo en el bosque y meditasen ahí. 
Esa era una parte esencial de su enseñanza. Así que la naturaleza también era una parte esencial de su enseñanza.                             

Me gustaría compartir con vosotros cómo experimentar la naturaleza y el estado de consciencia que hay detrás y nos conecta directamente con el ahora; de un modo que ningún micrófono puede captar.

Ningún micrófono puede captar la quietud que hay aquí.              

Para mí la quietud nunca es al cien por cien porque en este momento mi oído derecho percibe un pequeño pitido, mientras la quietud todavía es captada por mi oído izquierdo.

Captar la quietud en la naturaleza es algo muy hondo que requiere un cierto aprendizaje.

Así que tus sentidos tendrán que aprender a aquietarse bastante, a semejanza de todo lo que puedas ver alrededor tuyo.

El secreto de estar plenamente en la naturaleza y experimentar su sonido sagrado es refrenar tanto como sea posible el pensar, cuando estés en la naturaleza, y simplemente ser consciente de la inmensa presencia que hay más allá de las percepciones sensoriales.

Traducción del vídeo “Being In Nature With Eckhart Tolle”: Jorge Bescós.


Being In Nature With Eckhart Tolle:

Este vídeo que comparto, que he grabado en PASEOS CONSCIENTES solitarios por Parques y zonas verdes de Zaragoza, está inspirado en las enseñanzas de Eckhart Tolle: 


Con el título  “PASEOS CONSCIENTES. CRÓNICAS”  hay varias entradas en el blog. Es una actividad que surgió a propuesta de Ezekiel, administrador del grupo de facebook “Conectando con el Ahora. Eckhart Tolle en español”, que llevamos a cabo desde hace años en el grupo de facebook “Paseos Conscientes en Zaragoza. España”, muy en la onda de este vídeo de  Eckhart Tolle.

8 de octubre de 2018

TRASCENDIENDO EL SUFRIMIENTO. EVA LEDESMA.




Quería recomendar este libro de EVA LEDESMA, a quien conocí en el grupo de facebook "Paseos Consciente en Zaragoza". Es sencillo, autobiográfico, vivencial, con propuestas de ejercicios prácticos y que transmite autenticidad. TRASCENDIENDO EL SUFRIMIENTO trata sobre todo de discernimiento. Ayuda a diferenciar lo que viene del ego, lo falso, de lo que viene de  nuestro yo esencial, lo verdadero. Me ha llegado especialmente este texto:


“¿Qué deseas? ¿Encontrar una pareja que te quiera y que te cuide? Eso apunta a que no te vives desde el Amor que eres. Si necesitas obsesivamente el orden y la belleza exteriores para vivir, indica que no has descubierto la Belleza y la Armonía que emanan del Ser. Si buscas llenarte de experiencias que te procuren placer, es porque no has reconocido la plenitud que eres. Si has estado toda la vida buscando la Libertad y hacer lo que te da la gana, no has contemplado todavía la Libertad intrínseca a tu naturaleza. 
A mí me ayuda estar atenta y mirar con discernimiento hacia dónde apuntan esos deseos, porque el deseo que emerge de la Fuente no deja rastro de ansiedad. Hay paz. Es claro y puro porque nace de esa fuente donde brota lo cristalino. Así que con la misma Paz desde la que afloraron, se descubre una haciendo lo que la Vida en cada momento presenta. Brotaron de la Paz, se hacen en Paz, y si no se llevan a cabo, también hay Paz”. 

Se dice en la contraportada del libro: “Una crisis es una oportunidad para tornar la mirada hacia dentro y descubrir nuestra naturaleza verdadera. En este libro, su autora nos explica de una manera honesta y sencilla como transitó el camino hacia la liberación del sufrimiento”. El libro trata pues, entre otros temas, del sufrimiento y de cómo trascenderlo, de meditación, de la libertad, del amor… Como esta preciosa poesía de Eva: 


LA MIRADA INOCENTE DEL AMOR 

La mirada del Amor es limpia, 
no busca tu consuelo, ni tu aprobación, 
no espera ni desea nada de ti, ni siquiera quererte.  
Es mirada que se mira a sí misma,  
y que se reconoce como tú, siendo yo. 


Entonces,  
¿qué puedo buscar en ti,  
cuando me he encontrado a mí misma siendo Tú?  
Celebrar el instante, de Ser,  
no de Ser contigo,  
sino de Ser, el Uno,  
el Uno sin segundo,  
desplegando su misterioso juego.

Entrevista a Eva Ledesma: 

Se puede adquirir el libro en AMAZON, entrando en el siguiente enlace:
O también acudiendo a alguna de las presentaciones del libro en Zaragoza.

En la web de Eva se informa de cuándo y dónde son.
https://www.evaledesma.com/actividades 

En el siguiente enlace puedes leer los tres primeros capítulos del libro, por si quieres saber antes de adquirirlo de qué trata: 


1 de octubre de 2018

MEDITACIÓN (VII) Y ENEAGRAMA.


La Meditación y el Eneagrama son prácticas complementarias. Las dos son caminos de liberación, que llevan, en mayor o menor grado, a vivencias de despertar.
El Eneagrama es una extraordinaria herramienta de discernimiento. Nos ayuda a distinguir entre lo que viene de nuestro ego de lo que viene de nuestro yo esencial, y produce un esclarecimiento personal. Y es que cuando uno se sienta a meditar, generalmente, de entrada, es el ego quien lo hace. Y si no conocemos el
funcionamiento de nuestro ego puede suceder que se apropie de la práctica meditativa y la utilice en su propio beneficio. Como muy bien dice Eckhart Tolle: “Si no conoces los mecanismos básicos del funcionamiento del ego, no lo reconocerás, y te engañará una y otra vez para que te identifique con él. Esto significa que se apodera de ti un impostor que finge ser tú”. Todo ello dependerá de si estamos centrados o descentrados.
He compartido en el blog otras dos entradas sobre Eneagrama, una titulada ENEAGRAMA y la otra ENEAGRAMA Y CINE.

Uno. El perfeccionista. Su tenacidad, su forma de ser metódica, cuando está centrado, son buenas cualidades para perseverar en la práctica meditativa y no abandonarla a la primera dificultad.
El ego 1 está ciego o es incapaz de ver la perfección ya existente. Es, conforme ganan en serenidad, como descubren la verdadera perfección a su alrededor y en su interior. La meditación es una buena ayuda para cultivar la serenidad que tanto necesitan para contrarrestar la ira, su pasión dominante.
Descentrado en lo negativo del 4, el 1 tiende a la introversión, al pesimismo, al retraimiento, a la melancolía. Su práctica meditativa podría teñirse de esto.
Su listón de exigencia es muy elevado. Nunca quedan satisfechos. Metas imposibles. Severidad, esfuerzo, rigidez, disciplina. El autocontrol es el perfeccionismo de uno. La meditación como deber. Con el tiempo surgirá en ellos la tentación de evaluar su práctica, de comprobar el nivel de sus progresos. Si caen en ella lo que consigan nunca les parecerá suficiente. Es importante ser consciente de todo esto para evitarlo.
Durante la meditación los 1 con frecuencia se autocritican y autojuzgan. Cuando aparezca el crítico interno lo más sencillo y eficaz es prestarle atención, acogerlo, pero sin identificarse con él.
La meditación desde el centramiento en lo positivo del 7 es flexible, abierta, relajada, sin esfuerzo, tolerante, compasiva con uno mismo.

Dos. El ayudador. El 2 se siente superior ayudando. A menudo experimentan una sensación de autoimportancia. Es el orgullo, su pasión dominante. La meditación les puede ayudar a saborear eso de lo que hablaba Jesús en las bienaventuranzas, “la pobreza de espíritu”, el mejor remedio para el orgullo. 
Tienen tiempo para todos, pero no lo tienen para ellos mismos. Su  gran lucha y conflicto consiste en liberarse de la dependencia tan grande que sienten de los demás y ser realmente independientes. Necesitan caer en la cuenta de sus propias necesidades y así recuperar su libertad. La meditación puede ser una forma de dedicarse cada día un tiempo a ellos mismos. De intimar con ellos mismos. De conectar con su yo esencial. Esta es la verdadera libertad que tanto anhelan. Por contra, descentrados en lo negativo del 8, la intensidad y la vehemencia (la pasión dominante del 8) les hará volcarse todavía más intensamente en los demás y les alejará de su interior.
Su identidad parece que sólo la encuentran en el agradecimiento y reconocimiento que los demás hacen de sus servicios. Sin nadie a quien ayudar se sienten vacíos. No saben quién son. Experimentan crisis de identidad. Los ayudadores necesitan distanciarse de los demás para encontrarse. La meditación es una buena ayuda para descubrir quién son verdaderamente en el fondo.
Para centrarse el dos necesita fomentar la sensibilidad del 4, que significa vivir más en contacto con sus propios sentimientos, necesidades y deseos profundos. Y esto es algo que suele suceder con la meditación.

Tres. El seductor. Huyen de sí mismos, porque no se encuentran. Viven en el escaparate, son todo fachada. Por eso, tienen crisis de identidad. No sé quién soy. ¿Quién soy yo sin máscaras? Miedo a conectar con su mundo interior.
Quienes viven para el éxito tienen una gran dificultad para llevar a cabo una práctica meditativa de silencio interior, de estar con ellos mismos, sin hacer nada, ya que su constante activismo les hace considerarla como algo inquietante, y a lo que no acaban de encontrarle el sentido. Aquí no hay escenario, ni farsa, ni publico a quien impresionar. Además les da pavor la posibilidad de que detrás del escenario no haya nada.
La práctica de la meditación supone para el 3 cambiar sus prioridades, adentrarse en lo desconocido, internarse en el propio desconocimiento, perderse, dejar atrás sus máscaras y disfraces, conectar con su mundo interior. Porque lo único cierto de ellos es lo que son cuando dejan de interpretar.
Descentrado, su narcisismo y vanidad, su pasión dominante, se apropiarán de los frutos de la meditación para seguidamente interpretar el papel del despierto, del guía espiritual.
Descentrado en lo negativo del 9,  su meditación se volverá indolente, pasiva.
La búsqueda a través de la meditación, siguiendo su dirección de centramiento en lo positivo del 6, es descubrir la autenticidad en su interior, es mantenerse fiel a su esencia.

Cuatro. El romántico. Se identifican con sus sentimientos. Experimentan bruscos cambios emocionales. O bien están muy elevados o muy bajos. Su atmósfera interior es de remolino, de turbulencia. La meditación es una buena ayuda para que puedan encontrar, como cantaba Franco Battiato (un 4 también) “un centro de gravedad permanente”.
La meditación ayuda al 4 a vivir centrado en el momento presente, sin echar de menos ningún  “paraíso perdido” ni soñar con un “nirvana” futuro. Sentir el momento presente es la mejor forma de vivir creativamente.
Los 4 están apegados al sufrimiento. Melancolía, tristeza, depresión. Sienten que les falta algo para ser felices. Experimentan una sensación interna de privación, de ausencia. Nostalgia, anhelo. Otros tienen lo que a ellos les falta. Es la envidia, su pasión dominante. Descentrados en lo negativo del 2, buscarán eso que sienten que les falta en los demás, y su búsqueda se teñirá de orgullo.
Huyen de lo normal, lo común, lo ordinario, lo corriente. Lo que tanto anhelan está en su interior. Su interior es la mejor obra de arte, y la meditación les puede ayudar mucho a descubrirlo.
Centrados en lo positivo del 1 encontrarán en la disciplina, en el afán de perfección y en la conexión con su visceralidad el "ancla" que tanto necesitan para perseverar en su práctica meditativa. 
La práctica del silencio interior les ayuda a abandonar su mundo de fantasía, a vivir en un aquí y ahora en conexión con su cuerpo, más real. Pero si su ego se apropia de la práctica les llevará a intensificar su ensimismamiento y distanciamiento de los demás y se convertirá en otra forma de ahondar en sus sentimientos, alimentar su melancolía y reforzar su individualismo. Si caen en esta tentación, no sólo se desconectarán de sus verdaderos sentimientos, sino que irremisiblemente se volverán más solitarios, vulnerables e introvertidos de lo que ya son.

Cinco. El pensador. Es el buscador de sentido, por eso se sienten atraídos por la práctica de la meditación, como un camino para encontrarlo. También es el pensador. Su mundo está en la cabeza. La vida les parece demasiado peligrosa para involucrarse en vivirla. Les gusta aislarse, solos, con sus pensamientos e ideas. La avaricia, su pasión dominante, les hace tener un deseo vehemente de poseer la mayor cantidad de tiempo y de soledad que puedan conseguir. Por eso, la meditación, descentrado, puede hacer más fuerte su tendencia al aislamiento y, una vez convertida en uno de sus principales intereses, en otra forma de alimentar su avaricia de tiempo y soledad para ellos mismos. Sin embargo, centrado, la meditación puede ayudarles a acoger y atravesar la sensación interna que a menudo experimentan de vacío, aridez y desierto interior.
Se apegan a sus pensamientos e ideas, a su mundo mental interior. Es por eso que a la hora de seguir una práctica de silencio interior, como la meditación, les cuesta tanto dejarse llevar por la respiración, silenciar su mente, abandonarse. Resulta más fácil para ellos silenciar el exterior que el interior.
Descentrados en lo negativo del 7, surgirá en ellos la dispersión, la huida del sufrimiento y la falta de disciplina, que influirá negativamente en su práctica meditativa.
Por otra parte, centrados en lo positivo del 8, la meditación les puede ser de gran ayuda para saborear la sana sabiduría, que se encuentra en lo más hondo, que significa experimentar las cosas sin la mente personal, prescindiendo de conocimientos y conceptos, y conectar con su visceralidad, energía, vitalidad y fortaleza.

Seis. El lealista. Miedo, inseguridad, duda, escepticismo, constituyen su pasión dominante. Para contrarrestarla a menudo buscan seguridad en autoridades externas. Existe el peligro de que conviertan a su maestro o instructor de meditación en una importante figura de autoridad y que esto genere una relación de dependencia, de la que no les resultará fácil liberarse.
Les falta confianza y seguridad en sí mismos. Tienen mucho miedo en la imaginación. Suelen experimentar una sensación de peligro, amenaza, intranquilidad.
Los 6, cuando logran centrarse, y la meditación es una buena forma de hacerlo, descubren que el miedo y las dudas que les acompañan son una falsa ilusión de su ego. Su yo esencial sabe que nada ni nadie puede herir su esencia, excepto su misma inseguridad. Descubren la autoridad y seguridad en su interior. Se sienten relajados, apoyados por dentro, acompañados. Viven el presente confiadamente, no anticipan el mañana, y así sienten paz y no temor. Están a gusto consigo mismos. También descubren que su autenticidad es su mayor seguridad. Mediante la práctica de la meditación dejan de buscar en el exterior, lo que les sucede sobre todo cuando se descentran en lo negativo del 3, lo que solo van a encontrar en su interior.
Su responsabilidad, lealtad y compromiso les servirán de mucho para no abandonar la práctica meditativa a la menor dificultad.
Necesitan la tranquilidad interior y la estabilidad de lo positivo del 9, su dirección de centramiento. Esto proviene de vivir menos de su centro de la cabeza y más de su centro visceral. Meditar, estar en la respiración, supone bajar de la cabeza la cuerpo. Conectar con el cuerpo les da la tranquilidad y estabilidad que tanto necesitan.

Siete. El optimista. Cuando uno de sus dones, la elocuencia, una vez descentrado, se convierte en locuacidad, al servicio de su pasión dominante, la gula, el silencio interior que proporciona la meditación es el mejor remedio para el 7. También lo es para su tendencia descentrada a la hiperactividad, a la dispersión, a la frivolidad, a imaginar, a planificar y a su mente acelerada. La práctica de la meditación conlleva hacerse más consciente. Escuchar más, hablar menos. Esto es centrarse en lo positivo del 5. Sin embargo, descentrados en lo negativo del 1, su practica se volverá rígida, exigente, y no tardarán mucho en abandonarla.
Claudio naranjo llama al 7 “el encantador encantado”. Su optimismo compulsivo y su tendencia a idealizarlo todo pueden llevarle a una meditación idealizada, encantada. También puede suponer un importante obstáculo su falta de disciplina y compromiso. Es típico en ellos que hablen maravillas de la meditación, pero que muchos días no la practiquen.
La práctica de la meditación supone mirar en mi interior. Sin embargo los 7 huyen de la profundización. Huyen de todo lo que suponga dolor, tristeza o sufrimiento. No afrontan el dolor. Además, raramente viven el presente. Tienen la mente ocupada en opciones positivas y planes. Todo ello supone una importante dificultad para su práctica.
“Los afanes espirituales (como la meditación) pueden constituir un escape para el 7, por cuanto entraña un desatender lo inmediato y lo posible por lo remoto e imposible” (Claudio Naranjo). “Deseo de lograr estados modificados de consciencia, de aplicar significados superiores a los asuntos conflictivos. Escape hacia la luz” (Helen Palmer).

Ocho. El líder. La meditación puede ayudarles a moderar su impetuosidad y vehemencia, su pasión dominante. Sin embargo, tarde o temprano les surgirá la tentación de llevar la intensidad y la visceralidad a su práctica, convirtiéndola en una lucha, en la que el ganador suele ser su ego.
“La típica orientación del 8 hacia un aquí y ahora tangible y concreto –la esfera de los sentidos y de las sensaciones corporales- es un aferramiento lujurioso al presente” (Claudio Naranjo), que nada tiene que ver con la verdadera atención plena.
Viven a la defensiva. Sensibilidad acorazada. Se sienten viviendo en un mundo hostil. Tienen dificultad para aceptar y expresar el lado tierno, agradable, suave, vulnerable, “femenino”. En la debilidad del 8 está su fuerza. Por dentro se sienten aburridos, de ahí la pasión del 8 por el exceso. Esto se debe a que reprimen algo muy suyo, pero que lo mantienen muy enterrado y escondido en su interior: una gran ternura y una gran sensibilidad. Y hacen esto porque consideran toda esa riqueza de sensibilidad como una debilidad.
La práctica de la meditación puede ayudarles a recuperar la inocencia perdida. Cuando esto sucede, ya no necesitan el exceso para aliviar su aburrimiento, porque todo lo ven con ojos nuevos y les llega muy adentro, entonces cede la agresividad y brusquedad característica de su ego.
Descentrados en lo negativo del 5, tienden a encerrarse en sí mismos, aislarse. La meditación puede potenciar esto.
Centrados en lo positivo del 2, la meditación puede ayudarles a conectar con su corazón. A descubrir el poder del amor, antes que obsesionarse con el amor al poder.

Nueve. El pacífico. La aparente iluminación del 9 implica una inconsciencia de la inconsciencia, un adormecimiento de su anhelo. Refuerzan su identidad mediante la inconsciencia, simplificándolo todo (“¿qué más da?”). Viven dormidos a su esencia. Consiguen su bienestar mediante un adormecimiento interno. Es por eso que, al comienzo, la práctica de la meditación no les desagrada, al fin y al cabo es una actividad cómoda y descansada que, aparentemente, requiere poco esfuerzo, no se gasta su energía y les aporta todavía más paz y sosiego del que ya disfrutan. Y es que, como se resisten a lo profundo, porque temen sea conflictivo y perturbador, tienden a quedarse en la superficie de la práctica, por eso se distraen con facilidad, les cuesta concentrarse y enseguida se pierden en agradables ensoñaciones.
Descentrados, tiene el peligro de que la meditación intensifique su pereza, pasividad y retraimiento. Por el contrario, centrados, también puede resultarles de gran ayuda para conectar con su interior y despertar así del sueño en el que viven.
En general, no tienen gran entusiasmo por las cosas. Cuando los 9 comienzan a buscar, por ejemplo, mediante la meditación, es que están despertando. Los 9 en vías de integración, centrados en lo positivo del 3, conectan con su vitalidad. Se niegan a vivir “dormidos”, aletargados. Miran profundamente y sin miedo en su interior, se hacen conscientes, descubren lo valiosos que son.

He publicado recientemente un libro en AMAZON. Se titula EL JARDIN INTERIOR. Es una novela corta y trata de muchas cosas que a mí me interesan, como el ENEAGRAMA, la práctica de la meditación, el discernimiento, la montaña, la atención plena, y hasta hay un poco de cocina. Tiene también muchas referencias y sugerencias a la cultura tradicional japonesa, especialmente al haiku. Pero como indica su título, trata de jardines, sobre todo interiores. Cuesta 3,90 €.

EL JARDÍN INTERIOR. AMAZON.

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